En el mercado convencional, la moda de una higiene mal entendida, convierte a mandarinas, naranjas y limones en unos objetos brillantes, que parecen de plástico.
Los riesgos (seguros) de comerse la piel de los cítricos
Quien desee aprovechar las virtudes de la piel de los cítricos, debe utilizar sólo los procedentes de cultivo ecológico o comprarlos directamente a los agricultores, sin haber pasado por los tratamientos de limpieza que estas frutas habitualmente han recibido. Si no se hace así, la ingestión de los venenos artificiales es segura.
Sólo donde florece el naranjo es posible comprar en el mercado o en las puertas de las casas de los pueblos, estos cítricos con la piel sin maquillar. En el mercado convencional, la moda de una higiene mal entendida, convierte a mandarinas, naranjas y limones en unos objetos brillantes, que parecen de plástico. El consumidor de otros países europeos está más enterado que el nuestro, ya que para la exportación no puede cruzar nuestras fronteras una caja que no advierta en la etiqueta: Tratado con ortophenylphenol y thiabendazol. Así se señala a los compradores que no pueden utilizar la piel de estas frutas para hacer por ejemplo una mermelada con esa fruta tan rica en vitamina C y emblemática del sol hispano. Pero en nuestro país, ni muchos naturistas y vegetarianos están enterados de la presencia del veneno en uno de sus principales alimentos-medicina. (Véase que en algunas etiquetas pone TRATADO ORTHOPHENYLPHENOL THIABENDAZOL)
¿Es necesario lavar los cítricos en las instalaciones de envasado?
Desde el punto de vista nutricional y de conservación de la fruta, no, en absoluto. Pero el comerciante teme el rechazo del comprador. Muchos cítricos llevan negrilla, un hongo negro que pede recubrir como un polvo la piel y afear el aspecto de la fruta, pero no la perjudica. En cambio sí perjudica al cítrico calentarlo al lavarlo con agua caliente, encerarlo con disolventes como el white spirit, derivado del petróleo sucedáneo del aguarrás, del que siempre queda algo en la cáscara, y pulverizarle fungicidas para prolongar la «vida» artificialmente -cuidado con los cítricos envueltos en papeles: ¡en ellos están impregnados los fungicidas!
Los fungicidas no se pueden quitar con agua caliente, pues se han disuelto en los aceites (esenciales) de la cáscara. En Alemania se ha publicado la recomendación de lavarse las manos después de pelar una fruta de estas, para no tocar la pulpa con los dedos contaminados. Y el análisis de laboratorio señala que una mínima parte de estas sustancias aparecen en la pulpa, es decir que han atravesado la piel.
Estas manipulaciones de aprendiz de brujo hacen falta para poder meter y sacar las naranjas de inmensas cámaras frigoríficas, siguiendo los dictados del mercado.
El fin es ofrecer una temporada perpetua al consumidor. Pero nutricionalmente tomar naranjas en verano -de junio a octubre- es una aberración, como demuestran las variaciones en los tres parámetros electroquímicos sanguíneos de la bioelectrónica de Claude Vincent: en los meses invernales, a nuestros jugos intercelulares les va bien la compensación proporcionada por los jugos de la naranja, pero no en los meses en que no está de forma natural. Dejemos a la Naturaleza como es y no pidamos peras al olmo.
Alvaro Altés
Publicado en la revista “La fertilidad de la Tierra” nº 3 Lafertilidad [arroba] wanadoo [punto] es
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