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El Nacimiento de Erik y Daniel. Begoña. Noruega
El Nacimiento de Erik y Daniel. Begoña. Noruega
Autor: Begoña. Noruega
Area: Parto Natural » Historias de partos

Yo he dado a luz dos veces en Noruega, partos muy rápidos y sin complicaciones en la semana 40. Por supuesto, mis experiencias se limitan a eso, no puedo hablar de cuando aparecen problemas. Seguro que no siempre es así como lo cuento, pero sirve para hacerse una idea de cuál es la filosofia que se sigue.

Por cierto, hablo de hospitales públicos, aunque os parezca mentira.

La fecha probable para el parto que me habian dado era el 8 de julio de 1998, un miércoles. Ese dia teniamos el último control con el médico. Los controles del embarazo son alternos, con el médico de cabecera y la matrona. Al ginecólogo no le ves, a menos que tengas algún problema, igual que el médico de cabecera no te envia al especialista por un resfriado, porque, dicen, el embarazo no es enfermedad.

El médico nos dijo que seria la última vez que le veriamos en el embarazo, porque después de la semana 40 es el equipo de la maternidad el que se hace cargo. Me concertó cita con ellos para el lunes, en caso de que el niño no hubiera nacido durante el fin de semana. La burocracia es mucho menor, el médico directamente concierta la cita, no te tienes que preocupar por nada, y si el niño naciera antes tampoco hay que molestarse en cancelar la cita, porque al ser en el mismo sitio donde das a luz, se cancelaria automáticamente. Nos dijo que en la maternidad, a partir de la semana 40, y dependiendo de cada caso particular, te suelen controlar cada dos o tres dias, o bien una vez por semana. Que la fecha probable de parto es sólo una indicación aproximada, y el parto bien podria empezar dos semanas después, y no pasa nada. Nos dijo que si estábamos muy impacientes, la mejor manera de provocar el parto era el sexo.

La mañana del dia 11 (sábado) me desperté a las 5 de la mañana con algo que creí que podian ser contracciones. No estaba segura, porque eran muy ligeras. Cogí un reloj y estuve contando los minutos entre ellas, eran a intervalos muy irregulares: una a los 10 minutos, otra a los 4, otra a los 12, otra a los 7 minutos... así pasaron dos horas, la verdad es que el tiempo se me pasó muy rápido, entretenida contando minutos.

A las 7 desperté a mi marido, pues yo ya estaba convencida de que ese dia naceria Erik.

Antes de ir al hospital, a menos que sea emergencia, hay que llamar primero por teléfono, hay una línea directa con la maternidad. Hablé con una matrona, que me preguntó muchas cosas, y me dijo que como era primeriza, y no tenia contracciones regulares ni dolor, el parto podia llevar unas cuantas horas, y me recomendó que me quedara en casa, que es donde se está mejor al fin y al cabo. Me dijo que cuando tuviera contracciones cada 5 minutos, o dolor intenso, o simplemente cuando me apeteciera, me fuera para allá.

Mi marido se volvió a acostar, pensando que nos esperaba un dia largo, pero yo no podia dormir. Me fui al salón y me senté a esperar que pasara algo, me moria de impaciencia por tener al bebé en los brazos, después de 9 meses tan largos. Encontré una posición comodísima, de rodillas con los brazos apoyados en el sofá, y estaba muy relajada y a gusto. Tenemos una casa en la playa, y en las noches de verano, me gusta sentarme en la terraza y escuchar las olas, y de eso precisamente me acordaba en esos momentos, las contracciones venian y se iban, como las olas del mar, me diréis que estoy loca, pero disfruté de las contracciones, fue una de las veces en que mejor me he sentido en la vida. Eran muy agradables, para nada dolorosas (ahora sé que las endorfinas tienen algo que ver en esto.) Sentí ganas de ir al cuarto de baño, y después me duché. El agua caliente, genial, podria haberme quedado una hora en la ducha.

Después volví al salón, a esperar y así pasó otro rato. Seguia estando muy a gusto y tranquila. Pero de repente empezaron a temblarme los muslos, no podia controlarlos, y pensé oh no... habia leido que ésa es una de las señales de que la fase de dilatación se acerca al final !! Inmediatamente me entraron unas ganas de vomitar terribles: otra señal del final de la dilatación!!!! Y yo aquí!

Entre que las contracciones seguian siendo a intervalos irregulares, no tenia dolor, y estaba tan bien, casi nos nace el niño en casa!!

Desperté a mi marido y salimos pitando al hospital, el trayecto en coche fue terrible, estaba incomodísima sentada. Tenia contracciones cada 3 y 7 minutos, alternas. Llegamos al hospital, justo delante de la puerta hay aparcamientos gratis reservados para los que vienen de parto, muy conveniente. En la recepción me ofrecieron silla de ruedas o camilla, pero yo queria andar. Andando me sentia mucho mejor que sentada o tumbada. Menos mal que en el camino a la maternidad tienen una barra en la pared para quien necesite apoyarse al andar, por que entonces sí que tenia contracciones fuertes y en la cima de la contracción empezaba a ser ya doloroso. Yo pensaba, jo, si esto es sólo el principio del famoso dolor de parto, que me pongan la epidural. Hasta entonces no me habia decidido, pensaba esperar a ver cómo me iba antes de pedirla. El caso es que no hizo falta, porque eran las últimas contracciones, y no duró mucho.

Llegamos a la maternidad, nos recibió una matrona que se llama Inger Lise Paulsen, y nos hizo pasar a una sala de exploración. Me dijo que me tumbara para ver cuánto habia dilatado, pero en ese momento venia una contracción, "un momento..."le dije. "Cuando quieras" me contestó ella. Y.... me olvidé de ellos! Habia leido que una mujer con trabajo de parto está tan concentrada en sí misma que olvida todo lo que sucede a su alrededor, y es verdad. Fueron dos contracciones que vinieron muy seguidas, y cuando pasaron, sentí que alguien me miraba, me giré, y allí estaban mi marido y la matrona, esperando, yo estaba en otro mundo. "Lo siento, me habia olvidado de vosotros" "no pasa nada, yo no voy a ninguna parte, tómate el tiempo que necesites" me contestó la matrona. Me subí a la camilla, que me costó un montón, y el caso es que ésas habian sido las dos últimas contracciones: tenia 10 cm. de dilatación, y estaba en transición. La matrona me decia "eres tan fuerte, lo haces tan bien, fantástico" creo que estaba un poco impresionada, porque yo habia aguantado las contracciones tan bien. La verdad es que ésas últimas sí dolian, pero no era en absoluto el dolor inhumano del que habla mucha gente, era perfectamente soportable, y además dura muy poco tiempo.

Entonces la matrona me dijo que me quitara el vestido y me dio una especie de camisón corto abotonado por delante, y dijo, excusándose "Tenemos prisa. Pasamos a la sala de partos número 1, las otras son mejores, ésa es la más pequeña, pero es que es también la que está más cerca!! No tenemos mucho tiempo!" A mí, en esos momentos, me daba igual, no me iba a fijar mucho si era grande o pequeña o moderna o no.

Estaban reformando las salas de parto, (son individuales), y las nuevas son muy amplias, con bañera de hidromasaje, y muy acogedoras, para que recuerden lo menos posible un hospital, pero la número 1 es una de las antiguas, y por eso a ella le daba reparo llevarme allí teniendo otras mejores.

Así que allí estábamos la matrona, mi marido y yo, en la sala 1. La matrona me dijo, "qué quieres hacer? has pensado en qué postura quieres ponerte?" "No, no mucho, por ahora prefiero estar de pie" "Muy bien, así la fuerza de la gravedad ayuda. En cuanto sientas ganas de empujar, déjate llevar, eso es todo. Hazme una señal"

Yo estaba mirando por la ventana, a la calle. No sé cuánto tiempo pasó, pero no debió de ser mucho, cuando sentí un líquido caer por mis piernas "hmm.. me parece que he roto aguas" "tal y como estás no puedo verlo, tienes que tumbarte para que lo pueda confirmar" No sé porqué en ese momento me pareció tan importante que confirmara que la bolsa se habia roto, así que, aunque no tenia muchas ganas de tumbarme, me subí a la cama. La sorpresa fue que la postura era muy confortable, medio incorporada, con las piernas flexionadas. Tenia una especie de cojín gigante redondo detrás de la espalda y estaba muy cómoda. Así me quedé.

A partir de aquí todo pasó en cuestión de 20 minutos.

Me volvió a decir , "cuando sientas ganas, empuja"

Me sentia muy fuerte, y en control total de mi cuerpo. Demasiado. Tenia muchas ganas de terminar, estaba tan impaciente. Las pausas entre pujos me parecieron demasiado largas, así que hice lo peor que podia haber hecho: empecé a empujar sola, sin esperar a sentir la necesidad, un par de veces. Como yo empujaba cuando no tenia que hacerlo, la matrona creyó que el bebé tenia problemas para bajar, cuando en realidad el pobre necesitaba más tiempo. Para escuchar el corazón del bebé, las matronas siempre usan un aparato que creo que se llama "Pinnard", una especie de trompetilla de madera para auscultar la barriga. Dijo que no podia escuchar bien, y pidió que le trajeran un monitor (sólo usan externos) para asegurarse de que no habia sufrimiento fetal. Por lo que he visto ahora, las salas nuevas tienen cada una un monitor. En aquella no, y entonces el monitor venia a tí, tú no te movias. Ni que decir tiene que me asusté tanto que dejé de empujar, no volví a empujar ni una sóla vez más. Me puso una mascarilla con oxígeno, y mandó llamar a un ginecólogo, por cierto, el único que he visto en Noruega. Las matronas se encargan de los partos normales, el ginecólogo sólo aparece si hay complicaciones. El miró el monitor, me miró a mí, y dijo que todo iba bien, sólo que muy rápido, y que me dejara el oxígeno puesto.

El bebé terminó de nacer por sí solo, yo no hice nada de nada. Noté cómo se estiraba el periné y la matrona me dijo: "va a coronar de un momento a otro, sentirás como si te quemara". A pesar de haber leido sobre eso, y de que ella que me avisara, me sorprendió. Una sensación tan extraña, porque era sólo la sensación de que te quema, no el dolor. Podia sentir perfectamente el círculo de la cabeza. En cuestión de segundos, tenia a Erik al pecho, todavia con el cordón umbilical. Me miraba con unos ojos enormes, muy abiertos, como con mucha curiosidad. Nosotros le hablábamos, y él mantenia la mirada fija en mis ojos. "Acércale al pecho, a ver si tiene ganas" dijo la matrona. Inmediatamente se puso a chupar, y de regalo me soltó todo el meconio por encima. "Míralo que satisfecho! Vaciar el intestino cuando maman es un reflejo normal en los bebés, ahora sabemos que le funciona bien." nos explicó la matrona. Sacó un APGAR de 9/10, porque al nacer tenia las manos y los pies un poco azulados.

Después de bastante rato, su padre cortó el cordón umbilical. Dice que no fue muy agradable, porque al cortarlo, mi barriga se movia, y, aunque le habian dicho que no duele, tenia miedo de que así fuera. Yo no sentí nada.

En total fueron menos de 6 horas de parto, desde que me desperté a las 5 de la mañana hasta que nació el niño a las 10.38, bastante rápido para ser primeriza.

La matrona, nos preguntó si nos oponiamos a que le pusiera vitamina K al niño, nosotros sabiamos muy poco del tema, sólo por encima, y la verdad es que no sabiamos qué decidir. Le pregunté qué haria ella si fuera su hijo, y me dijo que sí, que a sus hijos se la habian puesto. Así que le pinchó. Y me pinchó a mí, con oxitocina (10 i.e., que no tengo ni idea de cuánto es), explicó que esto lo hacen de rutina, creo que para ayudar a que la placenta se desprenda. Al rato, me dijo que si era capaz de empujar para el alumbramiento de la placenta, y sólo con un poco de presión salió. Por cierto, a ella le pareció una placenta preciosa J Me hizo tanta gracia. Nos dijo que era totalmente simétrica, de color uniforme, grande y perfecta, como la que sale en los libros de texto. (620 gramos, según el historial médico.) Nos explicó por donde estaba adherida al útero, y por donde se habia roto. El gordito seguia enganchado al pecho, más a gusto que nada.

"Te has hecho un pequeño corte en el labio menor, creo que te pondré 1 punto, más que nada por cuestión de estética," dijo la matrona. Si lo llego a saber le digo que no: eso sí me dolió! A pesar de la anestesia en spray, caramba, sentí perfectamente cómo la aguja atravesaba la carne. Por cuestión de estética se lo podia haber ahorrado, total, no voy a ir enseñándolo por ahí, y era sólo un punto, qué más hubiera dado.

Salió para dejarnos intimidad, y dijo que volveria dentro de un rato. Y allí nos quedamos los tres, flotando y tan emocionados.

Al rato volvió con una bandeja con el desayuno para mi marido y para mí. Mientras comiamos, ella lavó bien al niño, lo pesó, lo midió y lo vistió allí mismo (tienen lo necesario en la misma sala.) Erik pesó 3.635 gramos y midió 53 cm. Nos volvió a dejar solos, por si queria dormir un poco, y tras un par de horas nos trasladaron a la habitación, en otro ala del hospital, donde te alojas cuando el niño ya ha nacido.

 

Los tres dias en el hospital

Al bebé lo llevas tú en brazos, te trasladan en camilla. Si, como yo, te encuentras bien y quieres andar, es una auxiliar quien lo lleva en brazos, y va a vuestro lado. Al bebé no lo pierdes de vista ni un minuto. Las cunitas tienen ruedas, y allá donde vas, lo llevas contigo. Es posible pedirle a una enfermera que lo cuide un rato, mientras te duchas, si tu marido no está. También es posible pedirles que se lo lleven unas horas por la noche, si estás agotada y quieres dormir. Los ponen en la sala de estar de las enfermeras y matronas que está en el centro de la planta, justo en medio de todas las habitaciones. Pero si no, no se separa de tí.

Si por la noche un bebé de los que están allí llora, intentan calmarlo, y si no, lo llevan a su madre, para que le dé el pecho. No les dan ningún biberón. Biberones y chupetes están prohibidos, porque producen confusión para el bebé. La lactancia materna exclusiva es hasta los 6 meses. A partir de ahí se empieza con papillas, poco a poco. Muchísima gente da el pecho más de un año. A nadie se le pasaria por la cabeza no dar el pecho, es lo normal y lógico. En Noruega tienen una media altisima de duración de la lactancia, en torno al año, y están muy orgullosos de ello.

En el hospital estuvimos 3 dias. Normalmente son sólo las madres y los bebés los que se quedan por la noche, sobre todo si se tienen otros hijos, pero es posible pedir una habitación familiar, con cama de matrimonio para que también se quede el papá por la noche.

Los dias en el hospital son para aprender, como enseguida te dicen las matronas que están en este ala. Te enseñan todo, a cambiar pañales, vestir al bebé, bañarlo, cuidado del ombligo, amamantar... Y si el papa no está en ese momento, esperan a que esté, porque por supuesto él también tiene que aprender. Si tienes problemas para que se coja al pecho, te ayudan y aconsejan. Te explican sobre el sangrado y qué hacer, o sobre cualquier cosa que se te pueda ocurrir. Al tercer dia viene el pediatra y examina al bebé. Los niños que tienen problemas están en otro ala, así que a los que en principio están bien, no les hacen la revisión completa hasta el 3. dia. Y al cuarto dia, si todo ha ido bien, a casa.

Las habitaciones tienen dos puertas, una detrás de otra, separadas por un espacio, para amortiguar el ruido que pueda haber en el pasillo. Cuando nació nuestro segundo hijo, mi habitación estaba justo enfrente de la sala de enfermeras, que tenian algunos bebés por la noche, pero no se oia si lloraban, a no ser que abrieras la puerta exterior. La insonorización era perfecta. Todo silencio, paz y tranquilidad, sólo a la hora de las visitas se animaba algo.

El padre puede entrar cuando quiera, pero las visitas sólo tienen dos horas cada dia, y con eso son muy estrictos.

Hay tres salas grandes comunes. Una sala de estar, donde hay algunos libros y televisión, tele en las habitaciones no, porque son para descansar. Un comedor, no se come en las habitaciones, a no ser que te encuentres mal. Siempre hay té y café para los papás, aunque comida no les dan esos dias. Y también hay una sala con sillones muy cómodos y almohadas para dar el pecho, la "sala de lactancia".

Durante los dias que estás en el hospital, te visita una fisioterapeuta para enseñarte ejercicios para fortalecer el periné, y recuperarte después del parto, y cosas importantes, como empujar un cochecito de bebé usando las piernas y no la espalda. Te da varios folletos donde se explica todo, con dibujos.

También te visita una matrona, para hablar de tu parto a posteriori. Creen que esto es muy importante, para aclarar dudas, y también si tienes sugerencias o quejas puedes hacerlo entonces, con tranquilidad.

Cuando ya estás en casa, en la segunda semana después del nacimiento viene la pediatra a verte para otra revisión, pues una recién parida no está para andar de aquí para allá, sino para que la cuiden y la mimen. Los siguientes controles sí que te desplazas tú al centro de salud, que es uno especial para niños, normalmente al lado del centro de salud local.

En cuanto al parto en sí, lo que a mí no me dio tiempo a probar: durante la fase de dilatación como alivio del dolor te ofrecen la posibilidad de que un fisioterapeuta te de masajes, usar la bañera de hidromasaje, en la que también puedes dar a luz si quieres (parto en el agua), acupuntura, y varios tipos de anestesia, por supuesto epidural siempre que quieras.

Tu marido está contigo todo el tiempo, incluso si hay que hacer cesárea, que suele hacerse con epidural y no anestesia general, excepto en algunos casos en que es de urgencia. Son muy amables y atentos y tú eres la que manda, te dicen que tú tienes que estar a gusto, no ellos. En cuanto a las posturas para dar a luz, tienes luz verde, te pones como te parezca mejor, o como te lo pida el cuerpo.

Por rutina no se hace ni rasurado, ni enema, ni ponen oxitocina para aligerar, ni suelen hacer episiotomia. Nada de esto,a no ser que lo pidas expresamente o lo necesites.

Mi segundo parto: nacimiento de Daniel.

Este es muy rápido, duró hora y media.

Como fecha probable del parto me habian dado dos: el 23 y el 25 de noviembre de 1999. Justo el dia 23 estaba de broma diciendo que me parecia tener contracciones, pero no estaba segura, eran muy ligeras. Durante la cena, como estábamos charlando muy entretenidos, se me olvidaron, así que pensamos que no eran "de verdad". De madrugada me desperté de repente a la 1:59h. Creo que me despertó el niño al encajar la cabeza en la pelvis. Yo estaba durmiendo de lado. Sabia que Daniel iba a nacer pronto, me duché y preparé todo y desperté a mi marido. Esperándo a que él se arreglara, rompí aguas. Fuimos al hospital, y en el coche empecé a preocuparme porque tenia contracciones cada minuto!

Llegamos a las 3 de la mañana, esta vez nos llevaron directamente a una sala de partos. La matrona me examinó y dijo que tenia 8 cm. de dilatación. Como podia tardar un rato, dijo que se iba a terminar el papeleo de un parto que acababa de asistir y que si necesitábamos algo que la llamáramos. Estupendo, porque yo tenia ganas de ir al cuarto de baño. Pero en cuanto entré, me dí cuenta de que era el niño que nacia! Le dije a mi marido que tocara el timbre para llamar a la matrona, que el niño tenia prisa. Llegó ella, y abrió los ojos como platos: ya podia verle la cabeza al niño! Yo no hacia absolutamente nada. "No empujes", me dijo, "va muy rápido y vas a desgarrar", "pero si no estoy empujando, no hago nada". Tenia unas contracciones del expulsivo enormes, involuntarias. Veia mi barriga moverse como si tuviera vida propia.. La sensación no era muy agradable, sobre todo comparada con mi primer parto, en que tenia control total. Aquí era espectadora solamente. En diez minutos nació Daniel, a las 3.20 h.

No desgarré nada, yo creo que fue gracias a la matrona, no sé si dio masaje, pero sí que contuvo un poco la cabeza del niño para que saliera más despacio. Por cierto, llevaba una vuelta de cordón. Era un bebé perfecto, totalmente rosado y muy despierto, sacó un APGAR de 10/10, que es poco frecuente. La misma matrona nos dijo, como un secreto, que era uno de los bebés más bonitos que habia visto nunca, y habia visto muchos. Me lo puso al pecho enseguida, y al rato mi marido cortó el cordón umbilical. Le pusieron vitamina K y a mí los 10 i.e. de oxitocina, como la otra vez. La placenta pesó 530 gramos, esta matrona también dijo que era una placenta muy hermosa J .

Era increible lo espabilado que estaba Daniel, nos miraba y parecia que sonreia. Cuando la matrona lo pesó y lo midió, le hizo una caricia y él se movió como si tuviera cosquillas. Pesó 3.700 gr. y midió 53 cm.

Como era por la noche, nos dejaron en esa habitación hasta la mañana, en que nos trasladaron al otro ala.

Dolor? Qué es eso? Si no me dio tiempo a nada.

Al despedirse de nosotros, la matrona nos dijo que para el próximo pidiéramos un parto asistido en casa, porque al hospital no llegábamos seguro. Mi gran terror es que a la matrona no le dé tiempo a llegar. Después de 80 minutos, cuánto puede durar el próximo? Media hora? Uff..

Begoña. Noruega



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