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Mi feliz parto en casa
Mi feliz parto en casa
Autor: Nieves
Area: Parto Natural » Historias de partos

A las cuatro menos diez yo abrazaba a mi niña. Me sentía feliz, asombrada, ya estaba todo, la preparación, los meses preparándome física y mentalmente para el parto, habían concluido con mi niña en mis brazos. Había sido limpio, sencillo, sin corte ni desgarro. Estábamos solamente mi pareja y la comadrona.

La pasada primavera descubrí este foro (www.eListas.net/lista/apoyocesareas) y participé exponiendo mi intención de dar a luz en casa y lamentando los miedos y temores que me hacían llegar las personas que me rodeaban y que tachaban de locura mi decisión. Hoy puedo decir que escribo este mensaje mientras mi Bella está dormida a mi lado. Mi niña preciosa nació en un parto maravilloso en casa. A veces digo que casi no hubo parto. El día antes, en la última exploración vieron 3 cms. de dilatación y el cuello casi borrado. El tocólogo me dijo que lastima que ese día él no tuviera guardia porque de ser así "me sacaba a la niña". Yo le dije que aún faltaba dilatación y que había que dar a la beba su tiempo. Y él contestó que todo se puede adelantar. Me dijo que en cuanto aumentaran las contracciones que volviera al hospital. Por supuesto él no conocía mi decisión de alumbrar fuera del hospital.

Marché a casa, paseé como siempre con mi perro, cené con amigos, me acosté, por la noche sentía contracciones más fuertes que de costumbre , pero no me impidieron dormir, me levanté, me duché, desayuné, espere a que mi compañero se despertara para decirle que la beba quería nacer ya.   Llamé a mi comadrona, le tranquilicé demasiado porque yo no era consciente de que todo iba muy rápido. Me sentía muy bien, con contracciones, pero muy relajada.

El día era brillante de luz y salimos a pasear. A las dos tomaba un aperitivo con amigos sentada en una terraza. A las tres sentí contracciones que abrían más mi cuerpo y empujaban a mi beba hacía fuera. Yo paseaba arriba y abajo por casa hablando con la nena, tranquilizándola, pidiéndola tiempo hasta que llegara nuestra comadrona y nos dijera si ya podía salir... la comadrona llego a las cuatro menos veinticinco. Me exploró y me dijo: "Echala cuando quieras, ella está aquí" Una contracción empujo fuera la cabeza. La siguiente contracción sacó el resto del cuerpo.

A las cuatro menos diez yo abrazaba a mi niña. Me sentía feliz, asombrada, ya estaba todo, la preparación, los meses preparándome física y mentalmente para el parto, habían concluido con mi niña en mis brazos. Había sido limpio, sencillo, sin corte ni desgarro. Estábamos solamente mi pareja y la comadrona.

Estábamos tan felices que ese día estuvimos recibiendo amigos hasta las dos de la mañana, yo sentada aún en la cama en la que había nacido mi niña. Los dos días siguiente siguió la fiesta culminada el tercer día con una barbacoa en la terraza de casa.

Mi beba tiene tres meses, dos de los cuales se los ha pasado junto al mar, en un lugar perdido de Italia. Hemos vuelto ahora a Madrid. He conocido a mi sobrina. Ha nacido hace 15 días de cesárea después de que primero le rompieran la bolsa los médicos "para acelerar el parto", oxitocina para provocárselo, dos epidurales y finalmente darse cuenta de que la niña viene de cara y liada con el cordón. Desde la rotura artificial de la bolsa a la cesárea transcurrieron 12 horas. Su madre me habla de su desilusión por no haber parido, siente amargura, algo que no puede definir. Yo le he dicho que entre en este foro. Que lea como otras mujeres han pasado por su situación, se sienten como ella, que le pueden ayudar y apoyar.

Todo lo ocurrido me sirve para pensar que como muchas de vosotras hacéis, es necesario que las mujeres tomemos el protagonismo sobre nuestro cuerpo, que aprendamos nosotras como estamos hechas, como funcionamos y como funciona nuestro cuerpo durante el embarazo y parto. Que hemos de reivindicar nuestro derecho a parir de la forma en la que nosotras decidamos.

Y que es fundamental la preparación psicológica durante el embarazo y parto. Ha sido mi primer embarazo y mi primer parto a los 36 años. Yo jamás dude de que todo iba a ir bien, pese a la presión exterior No quise hacerme la amniocentesis. Estaba segura de que todo iría bien. Cuando imaginaba mi parto imaginaba algo maravilloso. Yo simplemente dejé hacer a mi cuerpo, no le bloquee con miedo, me relajaba soñando con mi niña en mis brazos, dejaba hacer y sentía lo que iba sucediendo por dentro de mi.... la madre de mi sobrina me manifestó durante todo el embarazo miedo al dolor del parto, y finalmente, en las últimas semanas, sentía pena por perder su barriga, decía que no quería que naciera su niña, que dónde iba a estar mejor que allí dentro. Estaba a punto de cumplir la semana 42 y seguía repitiendo lo mismo.

No sé, me gustaría regalar a todas las mujeres mi parto, sólo puedo decir que lo que yo pueda hacer por luchar por que las mujeres logren ser las protagonistas de su embarazo y parto lo voy a hacer. Que es muy importante conocer lo que nos pasa para eliminar miedos y tener seguridad en nosotras mismas. Que estar embarazadas no es estar enfermas y el parto es el fin natural de un proceso natural. Que la medicina está para apoyar en los casos en que sea necesario, pero no para imponer un protocolo universal de tratamiento de partos cuando cada mujer es un caso y un parto diferente.

Ahora estoy en otra fase en la que también se necesita apoyo, en la que las mujeres también nos podemos sentir perdidas: convivir con esa nueva persona a la que tengo que cuidar hasta que se haga independiente y se suelte de mi mano.

Un beso a todas. Ojalá todas podamos recordar el momento del nacimiento de nuestras hijas e hijos con felicidad. Es mi mayor deseo.

Gracias por llegar a leer hasta aquí. Mi beba se mueve a mi lado, se sonríe, estira su brazo y me toca, agarra mi vestido y vuelve a dormir...

Nieves

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Gracias a todas por vuestra acogida al relato del nacimiento de mi hija. Quería compartir con todas mi alegría y vuestra respuesta ha sido entrañable. Yo creo que es necesario dar a conocer a otras mujeres que parir es cosa suya/nuestra, que tienen/tenemos dentro de nosotras la fuerza suficiente para dar vida a nuestras hijas e hijos, y que todo lo que venga de fuera de nosotras debe estar a nuestro servicio y el de nuestro bebe pero nunca ser impuesto sin dejarnos poder de decisión alguno y anularnos en un asunto fundamental de nuestro ser mujer.

Me pasaré por las charlas de Biocultura para conocer más de cerca el trabajo que hacéis algunas de vosotras a través de la asociación El parto es Nuestro y ver la posibilidad de unirme a algo que desconocía antes de quedarme embarazada y que ahora veo con total claridad: que no se puede seguir pariendo como te obligan en la mayoría de los hospitales de este país y que la mujer debe tomar el poder sobre su cuerpo.

Yo empecé mi embarazo siendo atendida por la seguridad social y fui a una única charla de preparación al parto. Mi matrona, que no hacía más que regañarme porque para lo bajita que era pesaba mucho (no soy obesa ni siquiera gordita, pero no encajo en las tablas de peso ideal), cómo se me ocurría ser vegetariana y embarazada, que si no tomaba proteínas de la carne no se iba a desarrollar bien el cerebro de mi bebe, cómo es que aún no tenía nombre para mi niña (y me sugería que eligiera uno de dos sílabas, breve y claro), y ante mi afirmación de que andaba tres horas diarias y vivía en un sexto sin ascensor, ella me espetaba si me creía que eso era ejercicio, pues esa matrona fue la encargada de la sesión de preparación al parto y en dos horas nos indicó el tipo de chupete que debíamos comprar, el modelo ideal de bañera, no dar de mamar a demanda sino diez y diez minutos cada tres horas, atacar a la liga de la leche ("esas locas..."), si llora el bebe no lo cojais que se acostumbre, desanimar a una mujer que traía gemelos diciéndole que se olvidara de dar el pecho que no iba a poder amamantar a dos bebes a la vez y nos puso a hacer "ejercicio": jadeos, respiraciones profundas, alzarnos de puntillas y caer en cuclillas, en series de cinco y animadas por su "venga, venga" "vamos, vamos" A la mujer que traía gemelos no la dejó hacer "ejercicio" porque "no quiero ser responsable de un aborto".

Después de esa experiencia, no volví nunca más. Sentí que no se estaba tratando de mi embarazo ni de mi parto sino que nos estaban vendiendo el parto tipo, un modelo único de embarazo y de alumbramiento con el que teníamos que vestirnos todas las mujeres que estábamos allí fuera o no fuera de nuestra medida. No había un solo hombre.

En la preparación al parto que tuve con mi comadrona, se hablaba desde dentro de nosotras y de nosotros. El hombre y la mujer juntos viviendo el embarazo y preparándose para recibir a su bebe. No jadeamos una sola vez ni nos pusieron a dar botes por la habitación. Eramos varias parejas hablando de nuestras sensaciones, apoyándonos, compartiendo alegrías y miedos. Cada una/o tenía su propia experiencia y cada mujer del grupo de preparación que ha parido en su casa ha experimentado un parto diferente, pero siempre en medio de la seguridad y confianza que le daba tanto su pareja como la comadrona.

Gracias de nuevo a todas

Nieves

 



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