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Mi feliz parto vaginal después de cesárea
Mi feliz parto vaginal después de cesárea
Autor: Carolina Simón
Area: Parto Natural » Historias de partos

En ese mismo momento y a 4 días de mi parto decidí no volver a la consulta. A partir de aquel momento, lo que debería ser una feliz y tranquila espera se convirtieron en unos días de nervios e inquietudes.

Primero presentarme, soy Carolina Simón y contacté con vosotros hace 17 meses, exactamente los que tiene mi pequeño Sergio, un niño super revoltoso, alegre y que me ha traído loca durante más de un año, pero con el que se nos cae la baba a su padre y a mi. Tengo otra hija, Laura de 3 años y medio, un encanto, buena, tranquila… todo lo contrario que su hermano. Los dos son mi mayor tesoro, aunque vinieron al mundo de formas tan diferentes.

Con Laura tuve una cesárea que en su día creí necesaria pues venía de nalgas, pero por lo que me he ido informando se podría haber intentado dar la vuelta al bebé, pero sinceramente nunca me sentí mal por aquella cesárea, todo fue muy bien, postoperatorio, lactancia, creo que no tuve secuelas, excepto por supuesto que se había desvanecido mi ilusión por un parto más cálido, más participativo con mi marido, un momento único el cual fue sustituido por una sala fría y solitaria con dos individuos manipulándome el vientre y hablando de sus cosas entre ellos.

El caso es que me volví a quedar en estado y a los dos años y 4 meses de mi cesárea volvía a estar de parto. El embarazo me lo llevaron (igual que en el primero) en la Clínica Corachan, un ginecólogo que asiste también en San Juan de Dios, todo había ido perfecto, el niño esta vez estaba bien colocado y yo tenía la ilusión que esta vez sí que tendría mi parto tan deseado. Cuál fue mi sorpresa cuando el ginecólogo a dos semanas del parto me plantea tranquilamente para cuándo quiero que me haga la cesárea (claro se acercaban vacaciones de Semana Santa y había que dejarlo todo bien atado). Intentaré recordar cómo fue todo:

1. Él me quiere dar fecha para cesárea. Yo le comento que no me había planteado cesárea. Empezamos el juego psicológico, me dice que tiene que ser cesárea por que al ser PVDC es un parto de alto riesgo con posibilidad de rotura uterina. Me quedo fatal y quedamos en verno a la semana siguiente.

2. Me informo en Internet y gracias a Dios llego a vuestras manos. Me informáis de que lo que me ha dicho es mentira y que lo que quiere esa persona es llevarme a su huerto-cesárea. Así que en la siguiente visita le indicamos que a pesar del riesgo no queremos cesárea, contestación: "Bueno vale". ¿????? O sea que tanto riesgo y sólo me debate con esa contestación. Empezamos a mosquearnos. Además tengo la mala experiencia que me hace un tacto que me duele, y paso dos días teniendo pérdidas. Os lo comento y me alertáis de la posible maniobra que está siguiendo el “profesional”, así que envalentonada por vosotros voy a la siguiente visita con la idea que no me vuelva a tocar. Si todo va bien ¿para qué?

3. Al entrar a la consulta le digo a su enfermera (tipo Rottermeller-institutriz de Heidi) que no quiero hacerme un tacto y me contesta: "Quítate la ropa, claro que te lo va a hacer". Bueno esto ya fué el acabose, le contesto a la enfermera que no y punto. Ella se lo dice a él y ¿os podéis creer que él no me dice nada? ¿no notaba que yo no estaba a gusto? Pasó olímpicamente de mi, iba a su rollo.

Me dice que bueno que no me planifica cesárea, pero que quedamos en día de parto. ¿Comolllll? Si no voy por cesárea, lo normal es que cuando yo vea que me ponga de parto vaya al hospital ¿no?. Tal como me habíais alertado, aquel típo estaba por todos los medios buscando una cesárea, porque si me ponía oxitocina sabía que mi parto acabaría otra vez igual ¿por qué era todo tan difícil? Bueno, pues así se lo hice saber, contestación final de innombrable: BUENO, PORQUE TU TE ENCAPRICHES DE UN PARTO VAGINAL YO NO VOY A PONER EN PELIGRO (yo pensaba que iba a decir a ti o a tu hijo, pero no fue así) EL BUEN NOMBRE DE MI EQUIPO. ¿Quéeeeeeeeee? En ese mismo momento y a 4 días de mi parto, ya sé que muchos creeréis que estoy loca, decidí no volver a la consulta.

4. A partir de aquel momento, lo que debería ser una feliz y tranquila espera se convirtieron en unos días de nervios e inquietudes. No ayudaron nada la familia, que me tildaban de insensata y creían que lo más indicado era seguir las indicaciones del “buen profesional”, hasta mi pareja estaba intranquila y no lo veía nada claro. Pero contra viento y marea y apoyada únicamente por vosotros decidí que mi parto tendría más posibilidades en la Seguridad Social que no en la privada, aunque sé que muchos de vosotros opinabais que mis probabilidades de que fuera un parto natural eran muy escasas.

5. Gracias a Eva Peña contacto con Inma Marcos. Desde aquí quiero deciros que muchísimas gracias a las dos. Os estaré eternamente agradecida. A dos días del parto suplico a Inma que me asista, pero debido a lo precipitado y a sus obligaciones le es totalmente imposible, pero ella tan maja, me dice que la llame sin ningún problema. Así que el 9 de Abril del 2006 a las 19:30 rompo aguas en casa de una amiga, unas aguas blanquecinas y limpias. A partir de entonces empiezan mis conversaciones con Inma, no sé ni cómo no le quemamos el móvil. Inma me aconseja esperar lo máximo en casa para asegurarme que no medicalicen el parto, así que hecho de mi casa a todo el mundo (hija, hermana, madre). Encendemos una velita y ponemos Madredeus en el CD. Hago la cena e intento cenar, pero a las 21h ya estoy con contracciones.

Según las indicaciones de Inma, mi marido ausculta mi vientre y cuenta las pulsaciones del bebé por minuto, si están entre 120-160 todo OK. Tendríais que ver la escena, mi marido con un cronómetro en la mano y su oreja en mi vientre mientras contaba 145 pulsaciones, todo OK!!! Mi bebé no sufría. A las 22:30h ya me duelen mucho las contracciones e Inma nos aconseja llenar la bañera de agua caliente. Así que al agua patos. Todo parece que va bien, pero en una contracción saco en la bañera un hilillo de sangre y mi marido se ve incapaz de continuar con la presión del momento. Pobrecito mío me dice: "Carol, lo siento yo hasta aquí llego. No me veo capaz de recibir yo sólo a nuestro hijo". Inma también aconseja dirijirnos al Hospital, así que salimos en plan Paco Martínez Soria, yo en pijama con pañuelo blanco por la ventana y mi marido histérico equivocándose de camino y dándome un paseo turísitico por el pueblo. A cada bache veía las estrellas. Lo recuerdo ahora y me río de ese momento.

6. Llegó el momento del parto. A las 00:00h ingreso de urgencias en el Hospital de Terrassa, que es el que me toca. Me miran y se sorprenden que aparezca de pronto por allí, sin historial de ellos ni nada, estoy dilatada más de 7cms. Me preguntan que si quiero epidural, les digo que no. ¿Por qué?, me preguntan. "Porque no quiero interferir para nada en el parto", les contesto. Supongo que me miraron como a un bicho raro. Me pasan directamente a la sala de partos y a partir de aquí desde mi experiencia vivida sólo os puedo decir que el trato, la atención y el servicio de la sala de partos del Hospital de Terrassa fue muy profesional y maravilloso. Me atendieron Lourdes Maresme como comadrona y la Dra. Alejandra Rodríguez de ginecóloga, a las que les agradezco su trato cariñoso y respetuoso. La Dra. Me preguntó ¿por qué había acabado allí? Yo le resumí mi historia y ella me contestó: Relájate, en este Hospital atendemos muchos PVDC y no hay ninguna razón para que vaya mal. Así fue como Sergio nació a las 3:40h de la madrugada del 10 de Abril del 2006, con un peso 3,490Kg y test de Apgar 9-10-10, sin cesárea, sin oxitocina, sin epidural, sin puntos de episotomía (me rasgué un poquito, sólo me dieron 3 puntitos por fuera), dejándome levantar, me ofrecieron un balón para sentarme y hacer ejercicio, me pusieron un espejo para ver salir a mi bebé, me dejaron tocarle la cabecita con la mano cuando la estaba sacando, para mi fue el parto que tanto había soñado y que inexplicablemente mi exginecólogo no quiso ofrecerme. De lo único que me arrepiento es de no haber denunciado, ni haber dado las quejas ni al ginecólogo ni a la Corachán, pero las complicaciones del día a día y una vez relajada por el tema del parto hicieron que los días pasasen sin darme cuenta.

Bueno y aquí acaba el relato de mi experiencia,que he escrito porque me sentiría feliz si sirviera aunque sólo fuera a una mujer que se encuentre en mi mismo caso y tenga dudas como yo las tuve para aclararla algo y hacerla sentir segura de la decisión que tome. No permitáis que os hagan sentir como personas sin decisión ni voto y ante la duda, siempre, buscad una segunda opinión.

Carolina Simón

 



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