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Cesárea, qué fué lo peor
Cesárea, qué fué lo peor
Autor: Testimonios recopilados por la Dra. Ibone Olza
Areas: Parto Natural » La Cesárea
Parto Natural » Historias de partos II

Son muchos todavía los convencidos de que la cesárea es una forma más de nacer, que hace que los bebés salgan más guapos y las madres no sufran. Esa creencia contribuye a la actual epidemia de cesáreas innecesarias, que causan daño no sólo físico sino también emocional a las madres y los bebés

Cesárea: Qué fué lo peor

Testimonios de mujeres

Lo peor, en realidad fueron varias cosas (creo que ya lo conté cuando relaté mi cesárea):

1. Después de ponerme la anestesia raquídea me dejaron completamente desnuda en la camilla en el quirófano, me sentía como un animalillo acorralado por los cazadores, llegué a contar unas 10 personas que entraron y salieron o estaban en las estancias contíguas separadas por cristales, (enfermeras, anestesista, pediatras, ginecólogas. ¡Qué falta de humanidad!

2. La manipulación durante la cesárea se nota perfectamente, ésto no sé si te "valdrá" porque supongo que en todas las operaciones sin anestesia general debe sentirse. Notar que me "hurgaban" hasta la altura del estómago (como ya conté en su día al quejarme de esa molestia, después me dolía, la gine dijo que es que me habían sacado el útero , para coserlo creo).

3. Por supuesto lo peor de todo es la lentísima recuperación, aunque es para todo el mundo no es igual, pero en mi caso como perdí mucha sangre después tanía anemia y estaba muy débil

A.M.

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Para mi lo peor fueron varias cosas...

· el trato inhumano, estar desnuda temblando en el quirófano mientras todos se vestían y luego sentir el bisturí cortándome (por eso me sedaron finalmente-aún recuerdo esa horrible sensación)

· no poder abrazarlo en seguida, ya que por la anestesia o lo que fuera necesitó incubadora, y mi dolor era inacceptable si el bebé no estaba a mi lado.

· el sentirme rota por la mitad e imbécil por no saber parir (ahora me siento imbécil por no haber luchado más y defender lo que yo sentía: que todo estaba bién y no necesitábamos inducción ni nada)

· la recuperación física y la emocional, que costó aún más por la incomprensión absoluta de los que me rodean (incluída mi pareja) pero que gracias a este forum he conseguido sebrellevar, entender, hacer entender un poco y superar casi del todo.

B.

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Lo peor, difícil de descuajeringar el batiburrillo de mierda que sientes, pero lo intento:

1.- Culpable por no pedir que me dieran a mi hijo según me lo extraían.

2.- Culpable por dar las gracias según me sacaban los destripadores del quirófano (seré gili)

3.- Culpable por no mandar a la mierda a todos los que me decían que lo importante era que el bebé estaba bien y a las que decían que era el mejor parto posible con bebé rosita incluido.

4.- Culpable por sentirme culpable.

Besos para todas. Jo, pues me he quedado mejor de lo que pensaba.

C.

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Yo como sabes tuve una cesárea conocida de antemano, aceptada y esperada. para mí lo peor, e inesperado, fue no sentir nada hacia mi hija, no reconocerla como hija, no sentir instinto, de tanto dolor como tenía en mi cuerpo, tanto tubo del goteo, tanta cosa... Pudo más mi instinto de supervivencia como enferma que mi instinto de madre. Y aún hoy lo recuerdo con dolor y arrepentimiento, y han pasdo 11 años.

A.B.G

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Yo tengo varias cosas "peores":

Una de las que más dolieron (y duelen) de las dos cesáreas fue el sentimiento de culpa: sentirme culpable por haberme rendido, por no haber luchado lo suficiente para que mis deseos se hicieran realidad. También me atormenta pensar cómo pueden condicionar la vida de mis hijos la forma en que han nacido y mi rechazo a las cesáreas. Fue y sigue siendo horrible sentir tanta vergüenza por no haber sido capaz, después de tanto batallar y tantos discursos a todo el mundo sobre cómo quería que fuese. Lo que peor llevo es la incertidumbre continua, no conocer la razón de por qué las cosas no salieron bien. A veces deseo que llegue un día en que alguien me pueda dar una prueba irrefutable de que no puedo parir, para poder descansar de una vez y dejar de dudar, de sospechar, de preguntar, de imaginar... Y, después de la segunda cesárea, me da pánico pensar en enfrentarme de nuevo a un embarazo y un parto: pánico a fracasar de nuevo y pánico a tener un montón de complicaciones durante el embarazo y el parto por culpa de las cesáreas anteriores. En cuanto llegué a la habitación tras la segunda cesárea se me vino a la cabeza que no sería capaz de enfrentarme a una tercera. Y ahora, cuando pienso en tener otro hijo, como siempre he querido, me da miedo estar pensando en una tercera oportunidad y no en un tercer hijo. Besitos,

E.

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Para mi lo peor de la cesárea de mi primer hijo es lo que ha condicionado el modo de tomarme el embarazo de mi segundo hijo: desde el momento en que supe que estaba embarazada, he gastado todos mis recursos emocionales en tratar de evitar la segunda, en vez de enfocar mis fuerzas en el bebe que empezaba a crecer dentro de mi. Supongo que si consigo un parto respetado, lo daré todo por bueno, pero si no... uf, no se. Y todo por una cesárea innecesaria. Tambien me da rabia dar todo por bueno cuando supe que mi hijo estaba sano. Recuerdo una frase tuya, Ibone, cuando conté mi parto, al decir que al ver al bebe sano lo di todo por bueno, me dijiste: "¿y qué esperabas?". En su momento no entendí tu comentario, ahora si. Mi niño estaba sano, no es que viniese con minusvalías y le curasen en la cesarea, qué tonta!.

M.P.

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Para mi lo peor primero fue salir del quirófano y encontrarme una docena de caras diciéndome qué guapa era mi niña mientras yo preguntaba por ella sin parar y ella estaba sola en la incubadora. Ahora mi marido se siente fatal cuando lo recuerda por no haber estado al menos él con ella, y no la incubadora. Todo el mundo la había visto menos yo, y por supuesto nadie se preocupaba po rmí, excepto mi marido y mi madre. Lo siguiente y bastante inmediato es cómo condicionó mi modo de pensar en los siguientes embarazos, y cómo coartó mi deseo de tener muchos hijos y pronto. Aunque espero que lo primero aún sea posible, lo segundo seguro que no. Y no sé cómo mes entiría después de una segunda, si sería capaz de tener más. Se me olvidaba una cosa, así que después de todo lo mal que mepareció en aquél momneto, parece que no me afectó tanto: que me dijeran que iba a ser con epidural y que la podría ver enseguida, y después me pusieran anestesia general SIN PEDRIME PERMISO Y SIN DECÍRMELO NI EN EL MOMENTO, y luego chutarme una dosis de corticoides por el cague que les entró, ya que soy asmática y tenía bronquitis

A.M.

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Para mí lo peor fue la sensación que me quedó desde el primer momento, esa sensación de no saber parir, de haberme asustado, cuando lo he hablado con mi marido yo nunca lo reconozco pero sí tuve pánico no sabía dónde iba, y lo q más me duele es haberme dado por vencida, después de tantas horas allí el pedir al médico que me la sacase ya fuera como fuera (que torpe!). Y ahora busco un segundo embarazo, pero tengo pánico a no conseguir mi objetivo, a estar tan obsesionada q no pueda disfrutar del embarazo, a no poder parir otra vez. Todavía espero encontrar la respuesta a qué es lo que pasó ese día de agosto en q "E. la valiente, la que iba a parir en nada" según mis amigos, se asustó tanto tanto que perdió su oportunidad....

E.B

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* Que hablaran de cualquier cosa en la sala de operaciones como si yo no estuviera allí.

* Que me drogaran sin mi consentimiento después de la cesárea y que "para que descansara". Como yo ni siquiera tuve trabajo de parto no estaba cansada (además eran ls 4 de la tarde). Quería era abrazar a mi hijo, pero no puede porque además de llevarselo por 5 terribles horas a la incubadora "por si acaso", cuando me lo enseñaron no podía persmanecer despierta ni sostenerlo en mis brazos, se lo llevaron a los 20 min y no lo vi hasta la mañana siguiente.

* Sentimiento de culpa por haberme dejado inducir y hacer una cesárea innecesaria.

* Sentimiento de valer menos por no haber parido a mi hijo.

A.

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1. El sentimiento de culpa por dejarme convencer de anestesia general y no ver a mi hijo cuando nació, nadie que le quisiera estuvo allí. Lo peor con diferencia.

2. Sentir que me estaba muriendo cuando me quitaron la intubación y tuve un espasmo para poder comenzar a respirar yo sola otra vez, duró un segundo, pero fue horrible.

3. Sentir , en el quirófano, que si algo iba mal y moría , nadie que me quisiera iba a estar allí sosteniéndome la mano. Y que no vería a mi hijo.

4. Que cuando vi a mi hijo solo pensé que era guapísimo, perfecto, pero sentía miedo de tocarlo porque no sentía que necesitaba hacerlo. Le di un beso cuando me lo acercó mi marido, pero había tanta gente mirando aquel momento...¿y que se supone que debía hacer yo? No me sentía alborozada,ni un sentimiento indescriptible me embargaba, solo me sentí sola y dolorida y creía que el bebé no me necesitaba. El sentimiento de culpa por esto es muy grande aún hoy. A.

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En la primera cesàrea, para mi lo peor fueron varias cosas:

· La angustia de creer que no podìa parir, cuando me había preparado para un parto natural y que finalmente, fuera un extraño el que decidìa por mi.

· Luego de la operaciòn fue terrible la recuperaciòn. En las siguientes horas estaba tan dolorida cuando se fue la anestesia porque los dolores de entuerto se juntaron con los de la herida. Pedìa calmante a gritos a las dos horas de colocado el anterior.

· No me podìa incorporar para darle la teta a mi bebè como lo habìa soñado. tenìa que hacerlo acostada còmo podìa y cuando querìa cambiale los pañales me sentìa limitada por tener que andar con el suero, y las sondas varias (urinaria y de drenaje de la herida).

· En casa, sentimiento de inutilidad segùia porque querìa atender a mi bebè y lo ùnico que clamaba era una cama y poder dormir acurrucadita con mi bebè.

En la segunda cesàrea todo lo referido a la herida y los dolores lo superè ràpidamente porque me obliguè a no tirarme a la cama. Nunca lleguè a la casa acostarme porque querìa estar con el niño màs grande. Pero en el hospital si me sentìa muy mal cuando querìa darle el pecho a mi bebè y dependìa de otras personas para que me lo pusieran en la cama porque no me podìa mover libremente.

En ambas detesto las fotos que me sacaron donde tenìa una tremenda cara de dolor y sufrimiento cuando me sentìa a la vez feliz por ver a mis pequeños, pero muy triste por no haberlo parido como yo querìa.

Algo que ocurriò en la segunda cesàrea fue muy inhumano. Me llevaron ràpidamente al quiròfano sin que hubiera ningun motivo y el camillero no me hizo caso cuando le pedì que me esperara que volbviera mi esposo de hablar por telèfono para saludarlo. Me diò tal crisis de llanto en el quiròfano que no les cuento. La cardiòloga y la ayudante de anestesia me pedìan que me tranquilizara y yo no querìa ni podìa, temblaba como una hoja y lloraba sin parar. Una de ellas me dijo : asì no podemos hacer nada voy a ver còmo arreglo esto. Se fue afuera y al volver me trajo un papelito donde mi esposo me decìa Te amo, todo saldrà bien, sos hermosa, un beso. Santo remedio. Ya me habìan atado las manos asì que la chica me puso el papel en la boca, le di un beso y luego lo colocò bajo mi cabeza. En la primer cesàrea mi esposo me acompañò toda la operaciòn, pero ahora no pudo ser.

A.

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Lo peor de la cesárea es que yo soñaba con darle a mi hijo su primer beso, su bienvenida, y sin embargo fui la última en la familia en besarlo (después de primos, tíos y abuelos). Aún hoy me da celos pensar en eso. Lo segundo peor fue que no me lo mostraron al nacer y cuando lo vi por primera vez ya estaba limpio y vestido. Son dos cosas que nunca voy a poder cambiar, por mucho que lo quiera y son las que más me angustian.

Lo peor fue la soledad en el momento de dictar sentencia, es decir, desde que el médico dijo que cesárea no volví a ver a mi marido, a él le dieron mi anillo de casada, pobre que angustia pasó, también me duele eso. Luego al darme cuenta de que estaba en un quirófano, el pánico, me iban a operar, y sentí como me cortaban y como sacudían mi interior, oía a la anestesista, una chiquita muy joven que me hablaba con amabilidad, me puso un calmante que me dejó grogi pero sin dejarme inconsciente, como si estuviera dentro de una caja y no pudiera salir (¿alguna ha visto la película de Transpotting?). Y por último la sensación de fracaso, de no haber terminado algo.

E.E.

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· Fundamentalmente la falta de control de muchas situaciones, aunque la verdad es que no tuve absolutamente ningún apoyo. No sabría decir qué fue lo peor, porque todo fue bastante penoso estos últimos dos años en relación a ese tema.

· La falta de ética. Que los médicos me intentaran convencer durante muchas semanas de que la cesárea era necesaria, cuando yo sabía que no lo era, y que intentaran hacerme parecer una criminal por no querer someterme. Lo superé relativamente.

· Que me mutilaran. Ahora ya lo llevo mejor.

· El no haber tenido yo a mi hija, ese vacío. Eso me sigue faltando.

· Que no me enseñaran a mi hija al acabar la operación y despertarme. Fue la venganza por haber pedido anestesia general, lo único que me concedieron, ahora lo veo claro. El horror de estar en la sala de reanimación con un dolor espantoso, creyendo que me moría, que mi hija había muerto, y sin saber nada de nadie durante horas. Y que me negaran la visita, me afearan mi conducta por lamentarme y no colaborar en mi recuperación.

· La falta de respeto y el desprecio del personal sanitario. Quizá no sea frecuente, pero yo tengo pudor y siento mucha vergüenza al recordar aquéllo. A veces pienso que no podía ser yo, que era otra persona. Trato de no pensar en ello. Que todo el mundo minimizase después mi dolor, físico y psíquico, y aún hoy, aunque ya me importa mucho menos. Yo ya vuelvo a saber quien soy, la misma pero rencorosa, odio a la clase médica, y por simpatía a algunos más. Y me recuperé no porque nadie se haya solidarizado, salvo Apoyocesáreas.

F. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

En mis dos cesáreas, lo peor fue la operación en si, el dolor horrible, la soledad tras el nacimiento, el no ver a mis hijos, el no desear tenerlos en brazos porque el dolor era superior a cualquier otro sentimiento, el oir hablar de cine mientras nacían mis hijos, el intentar asumir que nunca podría parir...

Pero todo esto estaba compensado por la convicción impuesta de que habían sido necesarias, que yo era una mujer con un problema "extraño” de no dilatación, y que era muy afortunada de tener a mis niños sanos conmigo....

Durante mi tercer embarazo, empecé a buscar información. Yo solita. Como no podía ser de otro modo, llegué a Acuario. El día 29 de junio de 2000, embarazada de dos meses y medio y asumido que mi hijos siempre nacerían por cesárea, visité a Enrique Lebrero. El dolor fue brutal. Por fin mis ligeras sospechas alguien me las desvelaba a la cara. No parecían haber sido necesarias. Todo había sido mentira. Y lo peor de todo es que ya era demasiado tarde...ya no podría parir nunca.

Esa misma noche tuve que salir a pasear con mi marido por el campo. Sólo quería llorar y llorar. Recuerdo caer de rodillas en medio de un camino y empezar a insultar como una loca al ginecólogo que me había robado el buen parto de mis hijos y el de los futuros bebés...Empecé a leer el libro de Isabel de la Revolución del Nacimiento. Más dolor. Recuerdo una época dificilísima, recuerdo llorar mientras conducía al trabajo y al salir también, mis únicos momentos de intimidad...Sin embargo, empecé a leer que sí era posible parir tras dos cesáreas. Yo ni siquiera aspiraba a tanto, sólo quería intentar el parto...el resto de la historia ya la conocéis....

Así que para mi lo peor fue cuando ya supe que no habían estado justificadas. Por lo siguiente:

1.- Respecto a mis hijos, me siento aún culpable por no haber sabido darles lo que se merecían, una llegada al mundo respetada y cariñosa. Fue una maldita operación en un frío quirófano y con un trato absolutamente impersonal. Los separaron de mi y estuvieron varias horas sin ningún abrazo, llorando.

2.- Me he comido mucho la cabeza respecto a las repercusiones que esa venida al mundo tendría sobre ellos. Sobre todo con mi hijo, nacido por cesárea programada casi un mes antes de cumplir. Cualquier problema que tiene me hace pensar si no será por eso, por haber sido prematuro sin necesidad.

3.- Respecto a mi, me sentía como una mujer frustrada, rota y engañada. No entendía como habiendo podido concebir y gestar a mis hijos no había sido capaz de parirlos. Me sentía que le había fallado a mi pareja, no me sentía una mujer completa. Le había fallado a mi madre, no había sido como ella. Me sentía mal con toda mi familia, como un poco inútil e incapaz.

4.- He odiado siempre mi cicatriz. Me he pasado años sin apenas tocármela, tras ocho años de la primera cesárea y casi cinco e la segunda, estoy empezando a no odiarla tanto, pero sigue sin gustarme.

5.- Después de haber parido a mis hijas, también lo he pasado muy mal. He comparado nacimientos y me ha dado muchísima rabia. Mis hijos mayores pagaron la novatada. Me he sentido fatal por no haberme informado bien, por no haber peleado más por ellos, por haber sido una ingenua, por haber confiado en las personas equivocadas....

M.

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No recordar que tuve una hija porque al solo nacer me sedaron, sin mi consentimiento, para que "descansara'.

Testimonios recopilados por Ibone Olza, médico psiquiatra en el Foro Apoyocesáreas

Co-autora de ¿Nacer por cesárea?

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