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El nacimiento de David
El nacimiento de David
Autor: Lunita
Area: Parto Natural » Historias de partos II

Cuando nació David yo me sentí muy mal porque no había conseguido parir, pero todo el mundo me decía que eso daba igual.

Quizás yo esperaba que me riñeran o que me dijeran aquello de "no se quiere lo mismo a un hijo de parto que de cesárea" yo que se. La verdad es que todo el mundo me dijo "eso da igual, lo importante es que el niño esté bien". Yo lo comparo con el duelo cuando se muere alguien, necesitas hablar de ello, que te consuelen por tu pérdida, y si no lo hacen sigues llevando contigo la pena más tiempo. Yo hubiera preferido que me consolaran por no haber podido parir ni amamantar, no que me dijeran que "eso daba igual". Aunque supongo que nadie sabe que decir.
 
Me sentí fracasada como mujer y como madre, pasé por una depresión y creo que ahora que he podido hablar abiertamente de ello con personas que me entienden, que han pasado por mi situación o algo parecido, que me he dado cuenta de que no me merecía que me trataran mal, ni que todo saliera tan mal. Ahora por fin, creo que puedo enterrar ese día.

Vamos al principio, deseábamos mucho tener un hijo, ya que mi marido y yo llevábamos más de 7 años casados y digamos que teníamos una vida económicamente "estable". Era Julio del 2001, hacia mucha calor y nos fuimos de vacaciones, justo entonces me tenia que venir la regla, pero pensé que se me retrasaba por el calor y la emoción de unas vacaciones con unos amigos, dos semanas después teníamos que asistir a una boda y seguí pensando que los nervios eran lo que provocaba el retraso. No quería hacerme ilusiones y que resultara que luego era un retraso (soy muy irregular), pero ya empezaba a creer que estaba embarazada aunque tenía síntomas de que me iba a venir la regla. Pensé en hacerme la prueba unos días antes de la boda pero me daba miedo que saliera negativa. El día de la boda, la familia nos preguntaba si pensábamos tener un hijo ya pronto, y nosotros diciendo que no, que más adelante y ya veis, ya llevaba a mi niño dentro. Cuatro días más tarde por fin me decidí, fui a la farmacia y me compré un "predictor", llegué a casa hice la prueba y lo dejé en el lavabo mientras medía los tres minutos con el reloj, esperé 4 minutos para entrar a buscarlo, y medio temblando, al abrirlo vi que dos de los tres agujeros eran ROSA, no me lo creí, pensé que debía esperar más rato, que se borraría y quedaría solo un rosa, me leí las instrucciones no se cuantas veces, pero no se borró, aun hoy, se pueden ver, pues tengo el predictor guardado, y lo acabo de sacar para volverlo a ver, ahora que os escribo.

Estaba embarazada, no lo podía creer, aunque llevaba como dos semanas con mareos todo el día y por eso al final me hice la prueba porque o estaba embarazada o gravemente enferma.
Pasaron 9 meses con mareos, lágrimas por todo, pues dos semanas después pasó la desgracia de las torres gemelas de New York y solo pensaba en las embarazadas que habían muerto y los pequeños que habían perdido a sus padres, ya sabéis con la sensibilidad a flor de piel.

A partir de los 5 meses, ya tenía un dolor en la pelvis que no me dejaba moverme en la cama para cambiar de postura ya que mover las piernas era criminal y el insomnio hacia que estuviera siempre cansada y los últimos dos meses, la acidez me mataba. Pero llegó el día en que cumplía las 40 semanas, y nada, ningún síntoma de que David quisiera asomar, y yo pensaba a ver si me voy a poner de parto y no lo voy a saber y lo tendré aquí en casa como le ha pasado a alguna que otra, que no me iba a enterar, ja. Cuatro días después de la fecha me fui al ginecólogo y este me dijo "mira estas VERDE, pero siempre que le digo esto a alguna mujer se pone de parto ese mismo día" Y me quedé con aquella frase, porque aquel día ya tenía la corazonada de que algo no era del todo normal, aunque no sabría decir el qué aparte de un dolor de cabeza que parecía que me fuera a estallar, pero el ginecólogo no le dio la más mínima importancia. Me hicieron la prueba de las correas, y me tuve que esperar una hora porque la comadrona estaba atendiendo un parto y yo allí sentada con el marido y la hermana de la parturienta en unas sillas verdes que había delante de su habitación... que aquella misma noche se convirtió en la mía, ya que la compartimos, después de la prueba me fui para casa, de la prueba la comadrona no me dijo nada, pues estaba muy ocupada con el parto y solo salió lo justo para conectar el aparato y quitármelo. Al llegar a casa empezaron los dolores, una hora cada 15 minutos y a la siguiente ya cada diez minutos, en esas que mi marido vino a comer, pues trabajaba mañana y tarde pero comía en casa y me vio acostada y le dije que me dolía cada 10 minutos pero no sabia si era de parto o no, le pregunté ¿crees que nacerá hoy? Era miércoles, y él dijo, "no, creo que será a final de semana". Le dije, hazme un sándwich de jamón y queso, que hoy sólo he comido un donut y me he pasado la mañana en el hospital. Llegó a hacérmelo, pero no a traérmelo, porque sentí como un retortijón de tripas y pegué un salto de la cama pues rompí aguas, "no hace falta el sándwich, he roto aguas, llama al trabajo y di que no vas". El sándwich, se lo comió el perro, lo contento que estuvo, y yo corrí a ducharme, la maleta llevaba semanas preparada.

Después de ducharme mientras esperaba a mi marido que también se duchó y se cambió de ropa por sugerencia mía, (yo quería que nuestro hijo le conociera limpio) pues le envié un mail a mi prima que es la madrina de mi hijo, justo a las 14:30 había roto aguas y le envié el mail a las 14:58 al trabajo, ella acaba a las tres y yo no sabia si lo leería o no, solo puse "HE ROTO AGUAS, EN 24 HORAS SERÁS TÍA", el día antes era San Jorge y aquí en Barcelona es muy celebrado, los hombres regalan una rosa a su mujer y las mujeres un libro al marido y decíamos que sería bonito que naciera el 23 de abril, pero mi prima dijo que si nacía el 24, también sería bonito, porque el 24 de abril haría 5 años que ella se sacó el carné de conducir. No sabia si llegaría a leerlo a tiempo, pero luego supe que si lo leyó.
Todo nerviosos nos fuimos para el hospital, y yo soltando agua a ratos, como si me hiciera pis, con cada contracción un buen chorro, ya me reía el hospital esta a 10 minutos en coche, pero una vez allí me hicieron esperar 1 hora y media, porque la comadrona se había cambiado de "busca" y por más que la llamaban como llevaba otro no la encontraban. Al cabo de una hora le dije a mi marido que fuera a decirles algo antes de que me pusiera a parir en la sala de espera, y entonces me hicieron pasar dentro pero sin la comadrona, menos mal que tanto verme allí dentro sola se ve que alguien fue a buscarla personalmente, y luego la comadrona me contó lo del busca.

Total que cuando por fin entré a la consulta, me examinó la comadrona, me apretó la barriga para acabar de sacar todo el líquido, me puso el enema, fui al baño y me puse un camisón que me dieron, me tumbó para ponerme las correas, y mientras me cogió la vía para el antibiótico, le dije si podía caminar, porque con lo que me dolía pensaba que andando lo sentiría menos, y me dijo que en cuanto se acabara el antibiótico que era una botellita me pondría un tapón en la vía para que anduviera por la habitación. Mi marido estaba conmigo, cuando se acabo la botella ande un poco, pero me dolía igual o más, al final acabé sentándome le cama, no sabia que hacer, las contracciones eran cada minuto y medio más o menos. Ya habían pasado tres horas, la comadrona solo me hizo un tacto cuando entré en el hospital, me dijo que no quería hacer más por el peligro de la infección, entonces me hizo pasar al paritorio, a mi marido le dijo que se fuera a tomar algo, en el paritorio, cuando estaba de dos centímetros de dilatación, todo el tiempo monitorizada, tumbada pero de lado aunque con eso no se podía oir a veces el latido del bebé, ni las contracciones porque se movían los transmisores de las correas, y yo encima más preocupada porque si llega ha acelerarse el ritmo cardiaco o algo no nos enteramos, en fin ya llamó al anestesista, para la epidural, dijo que necesitaba ponerme oxitocina y no podría aguantar los dolores sin la epidural. A pesar de la postura, yo no tenia ningunas ganas ni de andar, ni de ponerme en cuclillas ni nada de nada. Ahora veo que no estaba preparada para parir ese día, pues no tenía ningún impulso. Recientemente leí que incluso la uña del bebé puede provocar que se rompa la bolsa de aguas, yo pensaba que sólo se rompía cuando llegaba la hora de parir.

En fin, le dije que el ginecólogo me había dicho que estaba verde y tal, me miró y me dijo, que efectivamente, estaba verde, pero como había roto aguas me quedaba ingresada, además tenia infección SAC POSITIVO así es que enseguida me pusieron el gotero, y por fin a las 19:00 vino el anestesista a ponerme la epidural porque me tenían que poner oxitocina, ya que llevaba mucho rato y solo había dilatado 2 cm. (Cuando tienes infección y has roto aguas si pasan más de 10 horas hasta que nace el bebé tiene mucho riesgo de padecer infección) Me hicieron la citología sobre la semana 35, me dijeron que el resultado tardaría 3 semanas, pero el resultado nunca estaba, al final me dieron el resultado con el nombre de otra persona, me dijeron que se habían equivocado de etiqueta porque esa mujer no se había echo ninguna citología lo que pasa es que había ido al ginecólogo el mismo día que yo. Me extraño mucho que saliera que tenia infección en la vagina, siempre desconfié del resultado, pero en fin. Cuando me pusieron el suero, en la T de la vía me pusieron el antibiótico dos o tres dosis y dos o tres más después de la cesárea. Por eso la prisa de que con la infección y las aguas rotas tenia que nacer el niño pronto y en cuanto me pusieron la epidural  oxitocina a chorro, en una hora dilaté de dos a diez. A las 20:00, ya me dijo el ginecólogo que el bebé estaba demasiado arriba, y era muy difícil que pudiera nacer así, pero que lo íbamos a intentar, pues hacerme una cesárea era peor para mi recuperación, y yo que nunca se me había ocurrido que me fuesen a hacer una cesárea, pues allí tan tranquila con la epidural que la primera hora fue como estar en la gloria, pero ahora ya se le iba pasando el efecto. La comadrona me metía la mano para estirarle la cabeza mientras con la otra me apretaba en la barriga, que luego cuando fui consciente de todo pensé, pues le podría haber causado graves lesiones al niño haciendo eso ¿no? ¿Y si llega a venir con vuelta de cordón?

Estuvieron discutiendo el ginecólogo y la comadrona y me miraron varias veces, incluso me hicieron hacer los pujos pero el niño se subía para arriba, y no llegó a coronar en ningún momento, tenía incluso mi pecho derecho algo levantado porque el bebé tenia debajo su culito y ni en el paritorio lo movió. Ya a las diez de la noche, entró un enfermero y preguntó que cuanto quedaba, que hacia dos horas que había un chico y dos chicas que estaban esperando y no paraban de preguntar a ver si faltaba mucho. Y yo dije, pues no serán familia nuestra porque nadie sabe que estamos aquí, y entonces dice mi marido, "claro, será la prima, con su hermano y su mujer, que si que ha leído el mail y han venido los tres", y entonces dijo mi marido que ya salía él a decirles algo, pero el ginecólogo dijo, espera, "llevamos ya mucho rato y el niño no sale, no ha coronado y es peligroso esperar mas pues puedes tener incluso un ataque epiléptico e igualmente habría que hacerte una cesárea de urgencia, yo prefiero hacértela ahora y ya estamos tranquilos" Y yo me quedé de piedra, después de tantos dolores, pues la epidural me alivió al principio, pero luego ya no, y sentía los dolores y después de empujar y no salía, ahora me decían que corríamos peligro, rompía llorar y todos tranquilizándome que no pasaba nada, pero yo no estaba preparada para una cesárea, ni siquiera me lo había podido imaginar, no tuve tiempo de hacerme a la idea, y entre lloros me cambiaron de camilla y me llevaron al quirófano, me despedí de mi marido, que luego supe que se había ido a cenar con los primos, ya que no había comido y sólo se había tomado un café mientras me exploraba la comadrona, en el quirófano al cabo de un rato la comadrona que estaba allí me dijo, tu hijo nacerá en 24, y así fue unos minutos más tarde me sacaron al niño a las 23:45 h y me lo pusieron al lado de la cara Para que lo viera y le dije "no querías salir ¿eh?" Y le di un beso. Entonces me sedaron y ya no se nada más hasta que desperté.

Supongo que me sedaron porque me pasé toda la cesárea llorando y quejándome de que me hacían daño, yo sentía todo lo que me hacían, aunque el anestesista me dijo que eso era normal, pero yo sentía mucho dolor. Creo que me pusieron poca anestesia.  Supongo que el ginecólogo estaba harto de oírme, en ningún momento me dijo nada, conmigo solo hablaba el anestesista que estaba a mi lado a la altura de la cabeza y la comadrona que estaba un poco más lejos y lo único que me dijo es que mi hijo nacería en 24 (porque eran las doce menos cuarto de la noche. Si lo llego a saber que me seden antes de nada, por lo menos no habría tenido que aguantar los dolores durante la cesárea. A mi marido no le dejaron entrar. Me sentí muy sola y muy mal. Aunque ya sabia que no dejaban entrar en las cesáreas, hasta que no me dijeron que me la harían ni se me había pasado por la cabeza que  A MÍ  me pudiera pasar. Si pensé en fórceps o en espátulas, porque yo nací por fórceps (parto provocado a las 42 semanas y a mi madre la trataron muy mal a pesar de ser una clínica privada, Nuestra Señora del Pilar en Barcelona.

Bueno, lo que me preguntas de la epilepsia, pues no es que yo tenga ni antecedentes ni nada, simplemente, cuando me dijo el ginecólogo, vamos ha hacerte una cesárea porque ya llevas mucho rato y este niño no sale, salió del paritorio junto con la comadrona para algo y yo me quedé con mi marido y me eché a llorar en pleno ataque de histeria después de todos los dolores que llevaba aguantados y  los pujos, y no habían servido de nada, entonces al oírme, tanto el ginecólogo, la comadrona, y la puericultora entraron a consolarme y el ginecólogo, la única vez que habló conmigo me dijo, textual "mira podríamos esperar tres horas más, pero podría ser que te diera un ataque epiléptico y te tuviera que hacer una cesárea de urgencia, así que mejor te la hacemos ahora mismo, ya sabes que tienes el niño muy arriba y no va a bajar". A mi me extrañó lo del ataque epiléptico, pero vamos que yo lo único que quería es que me sacaran al niño de una vez y largarme de allí.

Cuando desperté estaban esperando un camillero para que me llevara a mi habitación, y cuando me subió y abrió la puerta, allí estaba mi marido, y me dijo que estaban los primos y que pasarían a verme antes de irse pues eran las dos de la mañana.
Y yo llorando y entró primero mi primo y me dijo tienes un niño muy guapo (él antes decía que todos los recién nacidos son iguales) y yo le dije que apenas lo había visto y entonces entró la puericultora a traerme al niño me trajeron al niño arregladito y lo pusieron en mi regazo (por cierto no lo vio ningún médico hasta el día siguiente lo atendió la puericultora). Le pregunté cuándo tenia que darle el pecho. Me dijo que podía esperar 24 horas, que ahora tenia que descansar. Esto pasaba a las dos y media de la  madrugada más o menos. En el paritorio la comadrona me había preguntado si pensaba amamantar y le dije que sí, y me dijo que le ensañara los pezones a ver. Me dijo que eran planos, que seguramente no lo conseguiría, que pusiera al niño al pecho y si no se agarraba a la primera pidiera las pastillas para evitar la subida de la leche, que si me subía la leche y luego no podía dar el pecho era más difícil retirarla.

Y yo no podía parar de llorar, luego entró la mujer de mi primo y después mi prima a la que me abracé llorando, creo que no paré de llorar hasta que nos fuimos a casa cinco días más tarde.

En la cama de al lado vi a una mujer con un recién nacido y un hombre que me sonaba de algo, al día siguiente me di cuenta que con ese hombre había estado sentada por la mañana y ella era la mujer que estaba de parto, le dije, por tu culpa me he estado más de una hora esperando con tu marido y tu hermana.

David nació con la parte izquierda de la cara toda roja, como si se hubiera raspado, con los días le desapareció, no se si fue por los golpes de la oxitocina o qué , lo encontré extraño, pero no me dieron ninguna explicación "es normal" es lo único que me dijeron.

En fin, luego durante la cesárea, note todo, es decir, notaba como me cortaban, y yo llorando y quejándome, la comadrona que estaba al lado me decía que no me quejara, y el anestesista que eso no era nada, el ginecólogo le dijo al anestesista, en cuanto saque al niño le pones... tantos ml de no se qué... y el anestesista le dijo ¿antes de que saques la placenta? Y le dijo sí. Me enseñaron a mi hijo como mucho 30 segundos, le di el beso, le dije ¿no querías salir eh? Anda que yo también, vaya frase se me ocurre pero todo eso con el dolor y las lágrimas y encima sin gafas poco podía ver. Se llevaron al niño y me dormí, creí que solo habían pasado cinco minutos cuando desperté, pero si mi hijo nació  a las 23:45 y me subieron a la habitación a las dos pasadas... Incluso recuerdo que soñé algo de un barco, estuve recordando el sueño, durante largo rato, mientras oí que esperaban otro camillero porque les daba miedo moverme del quirófano a la camilla para llevarme a la habitación.

Al llegar a la habitación me di cuenta que sentía un fuerte dolor en el hombro izquierdo, me dolía más eso que la cesárea que también me dolía. Me pasé toda la noche con contracciones, no hice más que llorar y pedir calmantes, para la herida, las contracciones y la contractura.

La contractura aun no ha acabado de desaparecer, he tomado todo tipo de calmantes y relajantes musculares ( no pude dar de mamar, después os lo cuento, ahora sigo un tratamiento con acupuntura y la doctora me dijo que el dolor que aguante en la cesárea fue porque me pusieron poca anestesia y que todo lo que aguanté fue lo que me produjo la contractura. Llevo 8 sesiones, una por semana y la verdad es que estoy mucho mejor, pero este dolor me ha impedido hacer muchas cosas y lo más importante disfrutar de mi hijo como él se merece.

Cuándo por fin me subieron a la habitación entró la puericultora a traerme al niño (por cierto no lo vio ningún médico hasta el día siguiente lo atendió la puericultora) le pregunté cuándo tenia que darle el pecho. Me dijo que podía esperar 24 horas, que ahora tenia que descansar. Esto pasaba a las dos y media de la  madrugada más o menos. En el paritorio la comadrona me había preguntado si pensaba amamantar y le dije que sí, y me dijo que le ensañara los pezones a ver. Me dijo que eran planos, que seguramente no lo conseguiría, que pusiera al niño al pecho y si no se agarraba a la primera pidiera las pastillas para evitar la subida de la leche, que si me subía la leche y luego no podía dar el pecho era más difícil retirarla.

Por la mañana, a hicieron el cambio de turno, la puericultora de la mañana, preguntó si le había dado el pecho y le dije que no, que me habían dicho lo de las 24 horas, no veáis que cara puso, que eso no era verdad, que quien me había dicho eso, menos mal que las dos veces estaba mi marido delante y le dijo que si que nos lo había dicho Maribel, que si no casi me toma por loca. Bueno, a estas yo con la contractura en el trapecio (hombro) izquierdo que me dolía más que la cesárea y el suero. también la sonda, claro, pero eso era lo de menos. Me dijo pues vengo dentro de un rato y te ayudo a ponértelo en el pecho. Le expliqué lo de los pezones y me dijo que usara unas pezoneras. Mi compañera de al lado que había tenido su hijo al mediodía, le habían hecho ir a comprar unas al marido y me dejó una.

A ver que me estoy acelerando, hay cosas por medio, resulta que por la noche David durmió muy bien, pero ya por la mañana empezó a vomitar una cosa negra, me dijeron que era el meconio, que al ser niño de cesárea y no haber pasado por el canal del parto tenía aun meconio dentro.  Se pasó todo el día vomitando meconio.  Vinieron varias veces, la comadrona que me había atendido, la del cambio de turno que era la que me dio el curso de preparación al parto, y la puericultora, entraban a decir que vendrían al cabo de un rato a ayudarme a ponerme a David en el pecho, al final era ya la hora de comer y aun no lo habían hecho, cada vez que entraba alguien en la habitación, David vomitaba, entonces me decían que debíamos esperar un rato, que tenia que pasar un rato entre el vomito y darle de comer. Al final debían ser las dos de la tarde cuando volvió la puericultora alarmada porque el niño aun no había comido, me quitó el suero para que me pudiera poner de lado en la cama, los dolores eran horribles, me ponía al niño y al ver que no se cogía, fue cuando le pidió la pezonera a mi compañera de habitación, pero nada, entonces trajo un biberón, le echó unas gotas a la pezonera, dijo que así engañaba al niño y por el sabor se cogería, pero no, el niño no se cogía. Me lo dejó allí y se marchó, me dijo que lo dejara un rato, le dije a mi marido que no aguantaba más que les dijera a las enfermeras que le dieran biberón, porque si no, no iba a comer, en cambio si chupo las gotas de leche pobre. Enseguida me trajeron el biberón y me dieron las pastillas.

Ya se que tenía que haber insistido con el pecho, pero yo casi no podía moverme, y aun el pecho al que me lo pusieron era el derecho, que  en el izquierdo es donde tenia la contractura y no podía ni sostenerlo. Los dolores eran horribles, de la cesárea y la contractura, estuve los cinco días en el hospital llorando, por el dolor físico y el psicológico. No recibí ningún tipo de ayuda, solo  malas caras y malos tratos. Me decían que no me quejara de la herida, que era la única que me quejaba. En la piel me pusieron un solo punto que iba de un lado a otro. Como estuve en fin de semana y cada día el ginecólogo era diferente, el domingo, el día antes de irme a casa una ginecóloga me dijo ¿te tiene que "tirar" mucho este punto, verdad pobre? Yo le dije que si, y entonces le dijo a la enfermera que lo cortara y me hiciera dos nudos a cada lado. Que cambio. Ya era otra cosa. ¿Y eso no me lo podían haber hecho el primer día? Si no llego a pillar a esta ginecóloga me tiro la semana con eso.

En el hospital, cada día entraba el pediatra a decirme que el niño estaba bien. Me decía "tu peque está bien", como no lo revisaba delante de mí, pues ni sé si se lo miraba. Al quinto día nos fuimos a casa. Estuvimos dos días más o menos bien, pero el que hacia ocho, el niño no paraba de llorar. Pensamos, "que mala suerte nos a tocado un niño llorón debe tener cólicos". Hacía dos días que habíamos ido a la revisión de los siete días, allí la pediatra lo miró y nos dijo que estaba bien, AUNQUE NO HABIA RECUPERADO EL PESO CON EL QUE NACIÓ. Nos dijo que volviéramos al cabo de una semana. Yo me encontraba muy mal, me dolía mucho la herida. Pensé que se me había reventado por dentro, pero tenía pánico a volver al hospital. La comadrona me llamó a casa (otra comadrona que llama a la semana) y me dijo que lo mejor era que si no se me pasaba en un día más me fuera a urgencias. Al día siguiente(día 9) David siguió igual llorando todo el rato, incluso le grité, que estaba harta de tanto llorar, ya ni me acordaba, ni de eso ni de lo mal que me sentí luego, por la tarde mi marido había ido a comprar más biberones. Se me ocurrió mirar si tenía fiebre. 37.9ºC. Le llamé al móvil llorando, ven enseguida el niño tiene fiebre. Sabía que antes de los tres meses si tienen fiebre hay que ir a urgencias. Al llegar al hospital nos hicieron esperar una hora como siempre, nos atendió una pediatra que era su primer día, ¿primeriza, no te preocupes que esto no es nada? Le puso el termómetro. 37ºC. No tiene fiebre, sólo la garganta un poco roja (claro tanto llorar pensé yo) Le vamos ha poner una bolsita para que haga pis, lo hacemos de rutina, cuando haya hecho pis nos avisáis. Mientras en la sala de espera David tan tranquilo, hasta me sentía mal por haber ido, si el niño estaba estupendo, la gente le hacia gracias, decían que niña tan bonita, ( que manía con llamarle niña). Mientras me atendió a mí la ginecóloga, ya que estábamos en el hospital y yo creyendo que me iba  a morir allí mismo, porque claro como en el hospital me decían que no era posible que me doliera nada, y que era la única que se quejaba de dolor en la herida... Por suerte me tocó la ginecóloga simpática que me había arreglado el hilo ese que me "tiraba", se acordaba de mi. Le dije que tenia unos dolores horribles en un lado de la cicatriz, me lo miró y me dijo que estaba todo perfecto, que era normal, y que el otro lado si me lo tocaba también me dolería, me dijo que esos dolores los sentirían durante un mes y que los puntos de dentro no se reabsorbían hasta los tres meses, con lo cual era normal sentir dolor. Me recetó soltaren en supositorios. Nunca los llegué a tomar. Al salir de la consulta vi que mi marido y mi hijo ya no estaban en la sala de espera, entré en la consulta de la pediatra. Estaban allí, David ya había hecho pis, le pasaron la tira reactiva y se quedaron de todos los colores. Mandaron al laboratorio que lo analizaran súper urgente. Tardaron diez minutos en tener los resultados. Tenia infección de orina. Tenia que quedarse ingresado unos cuatro días. En ese hospital donde tuve a David no tenían ala de pediatría, teníamos que ir a otro. Nos hicieron los papeles. Yo llorando histérica, la pediatra diciéndome que tranquila que les pasa a muchos niños, y yo pensando en los gritos que le había pegado en casa para que parara de llorar. pedimos una ambulancia, pero tardaría hora y media en venir. Nos dijeron que no había tiempo que perder que lo lleváramos nosotros ( mi marido estaba muy nervioso por eso pedimos la ambulancia, y no sabíamos ir hasta el hospital que nos mandaban). Llevábamos cuatro horas desde que salimos de casa, le dije que teníamos que pasar por casa  para coger compresas (yo estaba con la cuarentena) para pasar la noche allí y los días que fueran. Paró a la puerta de casa, yo que casi no podía dar un paso por el dolor, llamé al ascensor, el ascensor no venía, subí las escaleras corriendo, de repente el único dolor que sentía era en el alma. Cogí las compresas, dinero, pañales y algo más, y bajé corriendo. Todo el camino al hospital lo hice llorando, haciendo como si mirara por la ventanilla para que mi marido no lo viera, el niño llorando atrás en el capazo. Cuando llegamos ya nos estaban esperando, fueron muy amables, claro que verme allí llorando, tampoco me iban a tratar a patadas, me tuve que esperar media hora de pie con el niño en brazos, entonces ya había vuelto el dolor, pero no-tenia otro remedio, por fin quedó una camilla libre y entré con David. Análisis de orina, por segunda vez, análisis de sangre, punción lumbar... Nos dijeron que estaba muy grave, que era muy pequeño y que si la infección pasaba a la sangre podía morir. Ojalá no nos lo hubieran dicho así. Nos quedamos diez días ingresados con tratamiento en vena. Le hicieron otras pruebas, repitieron la punción lumbar, y después hemos seguido yendo cada mes a los controles. El día 20 de Mayo nos dan el resultado final, si está bien, ya tendrá el alta definitiva. Aquella noche que pasé con él creí que iba a morir, me pasé la noche pensando si se muere subiré a la planta de arriba, buscaré una ventana y me tiraré. Yo estaba en la cama y David en la cuna, le di la mano toda la noche, yo no pude dormir. No tuvo fiebre en ningún momento. Si aquel día no se me hubiera ocurrido ponerle el termómetro, no se como hubiera acabado, pero intuí que algo iba mal. Intuición de madre. En el hospital me felicitaron por haber actuado tan rápido, pero llevaba dos días llorando, me tenia que haber dado cuenta antes. ¿Por que cuando vieron que no había recuperado el peso que tenia al nacer no le hicieron el análisis? Aquel día casi no había tomado leche, allí me alegré de darle el biberón, así pude saber que en todo el día solo había tomado 120cc de leche cuando lo normal hubieran sido 500cc. Me sentí culpable por no haber exigido una analítica antes de salir del hospital, me sentí culpable por no haberle dado el pecho y haberle transmitido las defensas y mi antibiótico. Creí que la infección era por haber estado tantas horas de parto. Me sentí muy culpable. Creí que era un castigo de Dios. Luego supimos que la infección fue por una stepterococo "coli" Es una bacteria que vive en las cacas, y los bebes la cogen con frecuencia por el pañal. Evidentemente en el hospital ya la tenia. ¿Por qué no se dieron cuenta? Aunque el día más feliz de mi vida en esos momentos fue cuando nos dieron el alta hospitalaria, mi miedo siguió hasta hace bien poco tiempo. Cada vez que el niño tenia una décima teníamos que correr al hospital por si se le repetía la infección. Hasta que no pasaron cuatro meses de la infección no se le pudo hacer la prueba del reflujo. Unos médicos decían que los riñones le habían quedado muy mal, otros que la infección era pequeña y no los perjudicó mucho.

Dentro de unas semanas tengo la visita del año después, la semana pasada fuimos ha hacerle la última prueba y nos darán el resultado. Cada vez que le han puesto una vía y se le ha reventado una vena, mi corazón lo ha sufrido, cada visita al médico ha sido un calvario de ¿qué nos dirá? Y no confiar ya en nadie, en ningún médico eso va a ser para siempre.

Por un lado me he sentido muy culpable todo este tiempo, pero ver que hay gente que ha pasado por lo mismo o peor que yo me ha ayudado a "dejar atrás esa parte de mi vida" Una chica escribió una vez " la gente se siente culpable de lo que le ha pasado y se echan las culpas por no saber más, por no tener más conocimientos cuando iban a tener al bebé y poder quejarse, y yo les digo no es culpa vuestra, nosotras no hemos de ser ginecólogas, ni abogadas, son ellos los que nos tenían que haber informado de todo antes de proceder". Que razón tiene.

El momento del parto, no es momento para ponerte a exigir, me explico, yo no podía exigir nada, porque con el dolor ya tenia bastante, y cuando me soltaron lo del ataque epiléptico y que me harían una cesárea de urgencia tres horas después si no me la hacían enseguida, por muy raro que me sonase, yo no estaba como para rebatirle. Si te dicen en ese momento que la vida de tu hijo pende de un hilo, si no te arrancan un riñón, te dejas arrancar los dos. Por ello lo importante de que el compañero o el acompañante estén bien informados y en ese momento puedan luchar por nosotras, por tener un parto tal y como nosotras hemos soñado.

Leí en un mensaje que había madres que decían "que el día que nació su hijo fue el peor día de su vida". Eso lo he dicho yo siempre. Y la gente me ha mirado como si estuviera chiflada, lo típico si el bebé esta bien, eso es lo único que importa. Mi hijo es lo que más quiero en el mundo con diferencia, pero el día que nació, ojalá que lo pudiera borrar de mi mente.

El 24 de Abril fue el primer cumpleaños de David y nos lo pasamos genial. No pensé en lo mal que lo pasé el año antes, sólo pensé, la próxima vez iré con las cosas muy claras, buscaré información, una buena ginecóloga y el día que nazca mi próximo hijo no será el peor de mi vida. Ya no me siento culpable, de que después de sedarme al despertarme casi tres horas después me trajeran un bebé que más que nada me estorbaba. Me pasé la noche creyendo que me había equivocado teniendo un hijo. ¿Cómo iba a estar si me moría de dolor y no había podido coger a mi hijo? Si no fuera porque es igualito a su padre, hubiera pensado que me habían dado otro.

Pensé durante mucho tiempo que le querría igual si fuese adoptado, pues no lo sentía mío. Simplemente había dormido y al despertarme me habían dejado un bebé en una cuna a mi lado. Ahora se que no soy la única que he tenido estos pensamientos y me alegro de "ser normal"

Había leído en las revistas que había madres que no se les despertaba el instinto maternal nada más tener a sus hijos. Madres que preferían que se llevaran a sus bebés al nido porque las estorbaban. Yo nunca pensé que eso me fuera a pasar a mí. Para mí, ese bebé no era mío. Es cómo si me lo hubieran dejado para cuidarlo, pero no lo sentía mío para nada.

No lo sentí mío hasta dos o tres días después, una noche me puse a llorar, mi compañera de habitación se había ido ya y estábamos solos, supongo que si hubiéramos tenido una habitación para nosotros solos desde un principio, esta conversación la hubiéramos tenido antes. Mi marido dormía en una silla a mi lado, eran las dos de la mañana, y me tocó y me dijo "despierta que tienes una pesadilla" le dije que no, que estaba despierta, entonces vino, el "¿qué te pasa?" Yo "nada". Pero mi marido dijo, ya sé que te han hecho la cesárea y encima no le has podido dar el pecho, pero no te preocupes lo importante es que los dos estéis bien. Estuvimos hablando un rato. Mi marido estaba muy cansado porque durante el día todo eran viajecitos a casa a buscar esto y aquello, y por la noche dormía en una silla incomodísima. Le dije que se fuera a dormir a casa, que volviera a las ocho de la mañana y por lo menos así dormiría una horas en una cama. Me dijo, ¿pero y si se despierta el niño qué harás? Le dije que no se preocupara que pidiera un biberón, y así se lo podría dar cuando se despertara. Mi marido se fue.

Al cabo de un par de horas el bebé se despertó. Me costó dios y ayuda cogerlo de la cuna y ponérmelo encima (aparte de los puntos de la cesárea, la contractura casi no me dejaba mover el hombro izquierdo) Le di el biberón, y no paraba de llorar, lloré con él y entonces el único momento en que por fin estuvimos juntos me di cuenta de lo mucho que le quería. Cuánto necesitaba estar con el bebé a solas. Darme cuenta de que él dependía de mí. Hasta entonces lo tenía como un estorbo, se ocupaban de él las enfermeras o mi marido, era como si él fuera el culpable de todo el daño que me hicieron. Me di cuenta de que él era tan víctima como yo y que me necesitaba mucho. Me he sentido mal por eso tanto tiempo y ahora me he dado cuenta de que era normal, que fueron las circunstancias, que yo necesitaba estar a solas con mi hijo desde un principio, ser yo quien a pesar del dolor le cambiara el pañal, ser yo quien le diera sus biberones no una enfermera o mi marido. Que el pobre encima con su mejor intención casi no me lo daba, decía que como me dolía tanto mejor que no hiciera esfuerzos y a pesar de lo enano que era David, se movía un montón justo a darme patadas en la parte de los puntos. Yo le decía, "porque no te dejan llevarte al niño, que si no te lo llevas y me abandonas en el hospital" Él decía que no, que lo hacia por mi bien, pero yo no entendía como podía quererle tanto si yo no le quería... Lo que yo necesitaba era tenerle cerca, saber que me necesitaba.

Menos mal de esa noche que por fin estuvimos solos y pude llorar con mi hijo y pedirle perdón por no haberle querido desde un principio.

Lunita



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