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El nacimiento de Marcos
El nacimiento de Marcos
Autor: falta asignar autor
Area: Parto Natural » Historias de partos II

Yo estaba muy tranquila, puesto que tanto mi madre como mi hermana habían tenido partos de película, de esos de "tres empujoncitos y ya está", y yo me esperaba algo parecido para mí.

Tuve un embarazo buenísimo, sin una nausea, ni vomito alguno. Hasta que en una revisión rutinaria con la matrona, a los siete meses de embarazo, me dijo que tenía la tripa muy dura y me preguntó si me pasaba amenudo. La verdad es que se trataban de contracciones, pero yo las habia estado notando y pensaba que era algo normal, puesto que no tenía ningún tipo de dolor. Así que me mandaron reposo hasta el final del embarazo, pero sin mayor complicación que los consabidos ardores de estomago.

Salí de cuentas el 3 de julio pero transcurrió el día sin síntoma alguno. El siguiente control lo tenía el día 5 asi que me fuí para el hospital sin prisas. Pero allí me dijeron que tenía las aguas sucias y que me iban a provocar el parto. Yo estaba muy tranquila, puesto que tanto mi madre como mi hermana habían tenido partos de película, de esos de "tres empujoncitos y ya está", y yo me esperaba algo parecido para mí.

Pero no. Aunque yo entonces lo ignaraba, porque nadie me había explicado las diferencias entre un parto natural y uno inducido, iba a conocer en mis propias carnes lo que eran las contracciones provocadas por la oxitocina.

Nada más entrar a la zona de paritorios, me rasuraron sin preguntar ni consultar nada antes, y me pusieron el famoso enema. Ahí empezaron los problemas. Aunque yo sólo noté molestias, la enfermera me produjo una fisura anal de la que todavia sufro consecuencias dos años después.

En la cama tumbada, me empezaron a poner toda clase de tubos y aparatos; la vía de la oxitocina, la del suero, el manguito de la presion sanguinea, la aguja de monitorizacion directamente en la cabeza del nene y despues la de la epidural y encima la mascarilla de oxigeno. Todo esto, por supuesto, sin dar ninguna clase de explicación sobre lo que era cada cosa y para que.

Me tuvieron que dar tres veces la epidural porque solo me hacía efecto en una pierna, una la tenía completamente dormida y la otra nada, asi que notaba todas las contracciones. Cada vez que venía una mi marido miraba la curva que se formaba en el monitor y exclamaba "esta si que ha sido gorda". Hasta que ya no podia más. En vez de gritar para desahograme me dió por llorar en silencio, pero se me llenaba la nariz de mocos, y con la mascarilla no podia limpiarme y , por supuesto, ni hablar de hacer las respiraciones especiales, así que era peor el remedio que la enfermedad. La matrona me dió como única solución que me fuera girando de lado en la cama para que la anestesia pasara de una pierna a otra. Maniobra que por supuesto tenía que hacer mi marido como si fuese una grúa, porque con la pierna dormida y los dolores no podia moverme.

Mientras tanto dilataba muy lentamente y para colmo me dijeron que el cuello del utero estaba muy rigido y que así no se podia hacer nada. Pero nadie me decia que podia hacer para relajarme y que todo fuera mejor. En lugar de eso, pasé por tres turno de trabajo y antes de cada cambio de tocólogo se comentabasn uno al otro, " toca, toca, yo creo que está girado hacia aqui... mira tú a ver", "pues sí" decía el siguiente, y todos alli metiendo mano sin explicar nada. Ese dia debía de haber pocas mujeres de parto porque una vez llegué a contar 12 personas a los pies de mi cama. Hasta una enfermera jovencita se dió cuenta y dijo " Uy, estamos aqui todos" pero le dije que no importaba, todo por el bien de mi niño. Asi desde la 11 de la mañana hasta las 24 horas en que me llevaron al paritorio.

Al final me enteré que el niño no giraba y que no podía descender por el canal de parto, así que tendrían que ayudarle con la ventosa. A mi marido no le dejaron entrar a la sala de partos por ser instrumentalizado. Y alli me ví yo sola, con los pies en los estribos empujando, cuando de repente se acercó un médico y se subió a mi tripa. Estaba presionando con todas sus fuerzas con sus antebrazos en mi tripa, tanto que casi no llegaba a apoyarse en el suelo. Yo entre el dolor de las
contracciones, el miedo, los nervios... no tenía ya fuerzas. "Empuja" me gritaba el medico que estaba enima de mí, "No puedo, me estas haciendo daño en la tripa" le contestaba, "Tú empuja y calla".

Mientras tanto me pude dar cuenta de que entre mis piernas había dos mujeres, la ginecóloga y otra chica joveancita. Ya me habían abierto de "agujero a agujero" y estaban con la ventosa. "Venga coge tú la ventosa" le decía a la joven. Y allí que se puso a practicar con mi niño. "No, más abajo. Más abajo..., que más abajo" le gritaba, hasta que de tanto tirar se soltó la ventosa y casi se cae al suelo.

Nuevo intento, y esta vez si, ya salió mi Marquitos, todo espabilado y con los ojos bien abiertos. Otro par de empujones más y salió la placenta y ¡ala! a coser. Para entonces la anestesia ya se me había pasado por completo así que noté todos los pinchazos de la aguja y como pasaba el hilo, pero como ya tenía a mi rey en brazos se me hizo mas llevadero.

Le habían puesto un gorrito, así que no me enteré de lo que había pasado hasta un buen rato despues. En lugar de poner la ventosa en la coronilla, la habían puesto en la fontanela y al tirar se soltó por no estar bien fijada, y al soltarse le habían hecho una buena avería en la cabeza; se había levantado toda la piel y lo que no era piel. Nos dijeron que era herida superficial, pero la herida tardó en curarse 13 meses y, ahora, con veinte meses tiene una calva semicircular del tamaño de la
ventosa. La fontanela ha tardado en cerrarle 18 meses y menos mal, que en una ecografía se vió que no tenia daño intermo. 

Por una buena temporada pensaba en no volver a dar a luz nunca, pero ahora ya estoy pensando en darle una hermanita a Marcos. Y como me horroriza la idea de volver a pasar por lo mismo voy a intentar controlar yo la situación y procurar un parto mucho mas natural, Pero aqui en Alava me parece que va a ser muy dificil. Ya veremos, Agur.

Rosa

M



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