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P. T. Médico.
P. T. Médico.
Autor: P.T.
Area: Parto Natural » Historias de partos II

Yo tengo tres hijos, dos chicos y una chica. El primero nació por cesárea urgente cuando ya estaba en dilatación completa. Dijeron que había sufrimiento fetal. Yo creo que el sufrimiento lo produjeron ellos, los que me rompieron la bolsa, me pusieron un enema, oxitocina a chorro y epidural infectiva, monitorización interna y además pincharon a mi hijo en la cabeza varias veces. Los que no me dejaron moverme de la cama en todo el rato y me chillaron por no haber hecho la preparación al parto y "no saber empujar".

Yo tenía 25 años y era MIR de psiquiatría de segundo año. Por desgracia había optado por parir en un hospital y pedir la epidural, que dentro de mi ignorancia consideraba una conquista feminista. En mi paso por la facultad de medicina solo aprendí todas las posibles complicaciones del parto. Nunca nadie nos explicó que muchas de esas complicaciones son yatrogénicas. Simplemente nos contaron que el parto es algo peligroso. Me quedé mal, tan mal que tardé mucho en entender lo que me había pasado. Afortunadamente conocía ya a unas mujeres extraordinarias en la asociación Vía Láctea, que además de ayudarme con la lactancia me fueron abriendo los ojos en muchas otras cosas.

Dos años después nació mi segundo hijo. Esta vez yo estaba en mi último año del MIR. De 37 semanas y haciendo guardias, urgencias de psiquiatría donde me tocaba ver de todo, hasta pacientes completamente agresivos. En algún momento ellos, que parecían locos, me preguntaban "¿Y usted que hace aquí doctora a las 4 de la mañana atendiéndome a mí si está tan embarazada?". La sensatez de la que carece nuestro sistema nacional de salud. Bueno, pues a las 37 semanas mi hijo se puso con una taquicardia grave, detectada de casualidad en un registro de rutina, y yo que estaba trabajando me tuve que quitar mi bata de médico y meterme en un quirófano con el tiempo justo de avisar a mi marido de que hacían una cesárea urgente. Nada más nacer se lo llevaron a la UCI: Apgar de 4 y 6, realmente estaba mal, respiraba fatal. Tardo 4 días en empezar a respirar bien. No me dejaron cogerlo en brazos hasta su séptimo día, aunque el día antes un ángel de la guarda que trabajaba en la UCI me dejo abrazar a mi hijo a las 6 de la mañana con la condición de que no se enteraran los médicos de que lo había hecho. Salió de alta a los 12 días. Fue muy doloroso. Pienso que en este caso la cesárea sí fue necesaria.

Dos años y 10 meses más tarde nació mi hija. Para entonces yo ya era adjunta de psiquiatría en el mismo hospital. Sabía que mi primera cesárea había sido innecesaria. Mi gine dijo que programaríamos la tercera cesárea y la ligadura. Yo rebusqué todos los artículos médicos y libros en el inglés y vi que lo de la rotura uterina sin oxitocina es casi imposible y le dije a mi médico que intentaría parir. Me dijo que bien, pero que él no me aseguraba que si llegaba al hospital de parto y él no estaba no me harían la cesárea nada más entrar por la puerta. Dilaté en casa con una matrona de Nacer en Casa. Fue precioso y lo disfrute mucho. Llegue al hospital y estaba en dilatación completa. Me insultaron, me humillaron, me maltrataron y estuvieron a punto de acabar para siempre con mi salud mental. En 20 minutos decidieron que yo no colaboraba y que mi pelvis era estrecha -no se les ocurrió una excusa más original-, me pusieron una anestesia general y me rajaron. De propina me cortaron la vejiga. A mi hija la subieron a la UCI de neonatos aunque estaba perfecta alegando que "era hija mía" y que por eso le daban ese trato tan maravilloso. A mi me pusieron morfina y pasé la noche colocada y drogada y sintiéndome en le cielo. Una humillación más. Y lo pasé fatal. Y aun me duele. Y fue horrible. Y cada vez que lo recuerdo mi cuerpo tiembla. En septiembre he dejado el hospital porque ya no podía soportar la violencia más. A la lista van llegando mujeres heridas, con historias muy duras, y parece que poco a poco estamos empezando algo, que a lo primero nos cuesta hablar de todo esto, reconocer que fuimos violadas, pero cada vez nuestra voz se oye más alta y más clara.

P.T

Este testimonio ha sido recogido por Francisca Fernández Guillén y forma parte de una investigación sobre la violencia contra la mujer en el ámbito de la sanidad.  Si quieres aportar tu experiencia puedes hacerlo dirigiéndote a:

francisca.fernandez@1webmail.net. Teléfono 91 896 0282

Francisca Fernández Guillén es Licenciada en Derecho y miembro de Apoyocesáreas, Foro de apoyo psicológico y asesoramiento legal a mujeres que han sufrido cesáreas o cualquier tipo de intervención innecesaria y/o un trato vejatorio, humillante e insatisfactorio por parte de los servicios de obstetricia y ginecología.

Para más información puedes suscribirte de forma anónima y gratuita www.eListas.net/lista/apoyocesareas



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