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Humanización del parto. El comienzo del cambio
Humanización del parto. El comienzo del cambio
Autor: Gabriela Cob y Fernando Francia
Area: Parto Natural » Parto Medicalizado

El derecho al acceso a los servicios de salud debería ir acompañado por la humanización del trato hospitalario y del cambio en las formas de atención que en clínicas y hospitales son medicalizadas, mecanizadas, rutinarias y con una sobrevaloración de la tecnología en detrimento de condiciones necesarias para que se pueda devolver la salud a las personas en una manera natural, sagrada y que sitúe como protagonista al cuerpo y a la naturaleza.

Una de las reivindicaciones por las que hemos luchado las mujeres dentro de los distintos movimientos sociales y como movimiento de mujeres ha sido el acceso a los servicios de salud. Actualmente, en muchos de nuestros países latinoamericanos, todavía es una lucha muy presente para la mayoría de la población.


Medicalización del cuerpo

La forma en que la institución médica ha irrumpido en los cuerpos de las personas es por demás cuestionable. Más si hablamos del cuerpo de las mujeres. Desde sus inicios, las instituciones médicas, se han apropiado del conocimiento para convertirse en centro de poder donde el que “sabe” manda y el “paciente” es sólo eso; no protagonista. El modelo intervencionista no atiende las capacidades del cuerpo para recuperarse o sanarse; no entiende el por qué de cierto padecimiento; simplemente se dedica a erradicar los síntomas que provocan malestar, de manera aislada, sin analizar holísticamente esa vida que lo padece, el contexto en que se desenvuelve o su historia. 

Esto se hace evidente cuando se trata de procesos como el embarazo y el parto. Para el imaginario actual de la mayoría de la población es casi inconcebible un parto seguro fuera de clínicas u hospitales. Los partos, momentos por demás saludables y llenos de vida, son parte del ciclo vital de las mujeres, son transiciones profundamente importantes. El sistema médico, apenas desde hace menos de cien años, a convencido a la población de que son procesos riesgosos y hasta patológicos y que, como tales, deben intervenirse en lugares apropiados para las enfermedades. Esta es una de las grandes mentiras de la sociedad y que difícilmente se encuentra quien no se lo haya creído. En menos de cien años, la institución médica se ha apropiado del embarazo, el parto y el nacimiento a tal punto que hoy la mayoría de las mujeres creen “elegir” ir al hospital para sus partos.


La gran mentira

El hecho de que los hospitales han salvado vidas (de mujeres y de bebés), en casos en que una intervención médica es requerida, ha dejado en la neblina de la memoria el también hecho de que los hospitales han matado y discapacitado a muchas. La hospitalización del parto, de todos los partos, no es la que ha generado la disminución de la mortalidad materna en los países desarrollados. La disminución de la mortalidad materna es resultado de las mejoras en las condiciones de vida en general de las mujeres (vivienda, alimentación, etc.). Debido a que los procesos de hospitalización del parto y de mejoras drásticas en la calidad de vida de la población han sido, prácticamente, en forma paralela en el tiempo ha permitido concluir a muchos investigadores que el hospital ha asegurado la vida de las madres. Claro está que en muchos casos es inevitable una intervención médica. Pero debería estar más claro que la gran mayoría de los partos deben darse en ambientes agradables, cómodos, propios, acogedores para la mujer y no el frío, deshumanizado y extraño ambiente hospitalario. Lejos de haber contribuido a las mejoras en la calidad de vida de las personas, la hospitalización de todos los partos (sin excepciones) ha generado un sinnúmero de impactos en la vida de toda la población imposible de medir o cuantificar. El recibimiento deshumanizado, frío, duro, dramático que sufren las personas recién nacidas al llegar a este mundo tiene impactos en el resto de sus vidas y en la sociedad en general. De esto poco se habla aunque existen especialistas en tratamientos alternativos o en salud integral (terapia primal, hipnosis, regresiones, kinesiología, etc.) que han descubierto que la raíz de ciertos padecimientos o problemas que experimenta una persona son ocasionados por la forma en que nació. 

La gran mentira es habernos convencido de que la hospitalización del parto es la solución para muchos problemas y ocultar que, en realidad, es la causante de una cantidad inimaginable de esos mismos y otros problemas. La utilización de tecnología, las intervenciones médicas indiscriminadas, el trato deshumanizado son fuente de graves impactos psicológicos y físicos para las mujeres y sus bebés y para la sociedad en general. En pocos años la institución médica ha convencido al mundo de que es la única alternativa en la atención del parto con un gran aparato de propaganda. En muchos países, las parteras tradicionales han sido perseguidas y amenazadas para que abandonen sus prácticas y rituales. 

Detrás de todo esto están las relaciones de poder, el lucro desmedido, la imposición del saber médico y la apropiación de los procesos más naturales de las mujeres por parte de los médicos. El despojo, en una literal cacería de brujas, del saber y poder que, referido al parto y a la salud, tenían las mujeres sobre su propio cuerpo ha sido uno de los resultados de esa gran mentira.


La dramática realidad

Aunque el 100% de los partos en los hospitales son intervenidos, apenas un 15% requieren verdaderamente algún tipo de procedimiento médico según la OMS,. Por eso es lógico pensar que no deben intervenirse a todos por igual, ni internarse en una institución hospitalaria llena de virus y bacterias, rutinas y normas, sino en un lugar especializado o en su propia casa. La atención del embarazo y el parto, entonces, no es internar a la mujer embarazada sino brindarle adecuada atención en su hogar o en un lugar exclusivos para eso, en un clima de estabilidad emocional, seguridad, compañía deseada por la mujer y tranquilidad. Invertir adecuadamente en salud con respecto al parto y al nacimiento sería establecer centros de partos en diversas comunidades (cercano al hogar de la embarazada) o atender los partos con un sistema de parto en casa, con personal especializado en parto normal que, según investigaciones en otros países, reduce las complicaciones y ofrece mayor satisfacción a la protagonista. Todo esto con la seguridad de contar con condiciones y apoyo médico preciso solo en caso de alguna complicación. Lo más importante es proveerle a las mujeres una atmósfera amable, confiable, para que pueda recibir a su bebé tranquilamente (sin que le sea arrebatado para cumplir la rutina de limpieza), que la dejen conectarse con su bebé, establecer su vínculo, piel a piel, mirada con mirada. Este tipo de prácticas y esta apuesta por la vida y las relaciones armoniosas entre madre y bebé, así como con las relaciones con el resto de su familia y la sociedad en general, son importantes para prevenir diversos malestares físicos, emocionales y psicológicos de la madre y más aún de la recién nacida criatura.

Existen numerosos estudios que evidencian que el control y el tratamiento del parto y el nacimiento como emergencias médicas con intervenciones, fármacos y aparatos tienen efectos devastadores para la autoconfianza y autoestima de las mujeres y para su sexualidad, afecta la formación del vínculo madre-bebé y las relaciones con el resto de la familia que se siente totalmente excluida de este proceso. Así como también se ha demostrado que tanto las mujeres como sus bebés que están viviendo un proceso de gran vulnerabilidad pueden tener el riesgo de enfermar en los hospitales por la cantidad de estrés, de intervenciones, y por otras personas internadas y personal que puede transmitirlas al estar en contacto con un sinnúmero de enfermedades presentes en la institución. 

Otro elemento a tomar en cuenta es que dentro de los hospitales el personal está realizando prácticas y procedimientos y utilizando tecnología que en otros países del mundo ya se han demostrado perjudiciales para la salud de las mujeres y sus bebés.

Para el caso específico de la persona recién nacida, la separación de la madre y su bebé puede afectar el establecimiento de su vínculo y de la lactancia, que juega un papel fundamental en el establecimiento de relaciones y su desarrollo, esto se puede agravar si el o la bebé se le interna para observación o por alguna razón específica y se le coloca en una incubadora, no estar en contacto con su madre y no recibir el alimento y el calor de ella es uno de los principales factores que pueden agravar su salud.


Derechos

Desde la perspectiva de las personas usuarias de los servicios de salud sabemos que en general experimentan un trato de desigualdad ante el personal de salud. La mayoría de las veces se les coloca en un lugar pasivo, donde no pueden protagonizar el proceso que están experimentando. Sin entrar en detalles con respecto al sinnúmero de intervenciones que pueden representar peligros y riesgos para la salud, de las cuales, raramente son informadas. 

El tema de derechos humanos en el parto esta vinculado profundamente con el tema de la bioética y la dignidad humana.

Por un lado la mujer tiene derecho a conocer todos y cada uno de los riesgos y beneficios de cualquier procedimiento que se le puede practicar y a decidir si se le aplica o no. Esto debe ser conocido desde antes, en el proceso de control prenatal y no en el momento mismo del parto donde existe gran vulnerabilidad y sobretodo se requiere de personas que la estén apoyando y que tengan la claridad de lo que quiere para su proceso también con anterioridad.

Obviamente para que las mujeres puedan exigir estos derechos y aún más tienen que contar con la suficiente información, empoderamiento y personas alrededor que las apoyen. Pero sobretodo se necesita un cambio de actitud radical de parte del personal de salud que se convierten en los principales perpetradores de la violencia institucional hacia las mujeres en el embarazo y el parto. 

El problema no se ubica en las mujeres que “no saben” o que “más bien piden que las intervengan” está relacionado con un asunto de desigualdad de poder, donde definitivamente el personal de salud está decidiendo y haciendo cosas sobre la vida de las mujeres sin respetar y promover la autodeterminación.

Precisamente esa es una de los problemas a la hora en que se institucionaliza la atención, se homogeneiza a la población y se establecen maneras generalizadas de proceder y actuar que no le permiten a cada persona responsable de brindar el servicio darle un trato personal y humano a la usuaria que tienen en frente.

En este sentido debemos considerar que todas y cada una de las mujeres tienen derechos a ser atendida en igualdad de condiciones, a decidir libremente acerca de los procedimientos que se le practique, a que se le respete y a exigir cambios en el sistema actual para mejorarlo. 

Lo importante es ir consolidando cada vez más derechos de las mujeres en todos sus ciclos vitales y en especial en el embarazo y el parto para que sean incorporados a las políticas públicas.


Hacia la humanización

Las condiciones que realmente requiere el parto para ser un acto humanizado, centrado en la madre y su bebé no significan un costo económico mayor que el que de todos modos hoy tienen los hospitales para mantener la “maternidad”. Incluso, puede resultar menos costoso, pues se necesitarían menos medicamentos y menos maquinaria de alta tecnología (monitoreo electrónico, regulador de oxitocina artificial, administradores de suero, instrumentos para operaciones quirúrgicas, entre otros).

La prevención y atención a la hora del parto y el nacimiento es relativamente sencilla: solo se necesita seguir los pasos que la naturaleza ya ha establecido para todas las mujeres. Quizás muchas mujeres ya no reconozcan el llamado interno que tienen a la hora del parto, quizás la “preferencia” de algunas mujeres (por ignorancia, miedo u otros motivos) sea ir al hospital a que la intervengan, sin embargo muy al fondo de nuestro ser está la necesidad de lugares cálidos, tranquilos, confiables, que puedan brindar a las mujeres un ambiente de apoyo, agradable, conocido. Ese ambiente no es el hospital. Ese ambiente debe promover la confianza en su cuerpo, la expresión de su poder, sus emociones y sexualidad, la fuerza que ha impulsado a todas las mujeres desde que existe la humanidad a realizar este importante paso de transformación tanto para sí misma, para su bebé y para todo su entorno. 

No es casual que las sociedades de nuestro tiempo vivan desórdenes, enfermedades sociales, violencia y otros males si el momento más importante de nuestras vidas es irrespetado, violento y tratado sin ninguna consideración. El nacimiento, junto a herencias, otras vivencias y su entorno, marca definitivamente el rumbo de la persona y por ende de la sociedad toda. Es evidente que cambiar la forma de nacer, es cambiar la forma de vivir y de allí la importancia de encarar esta problemática con la mayor seriedad, profundidad y convicción posible. Se debe dedicar mayor investigación y acción para poder comenzar a imaginarse algún cambio social. Sería muy difícil pensar en que la sociedad mejore, no solo en aspectos de salud, sin cambiar, radicalmente, la forma en que todas las personas son recibidas en este mundo. 

La humanización del parto es vital para la vida de todas las personas: las mujeres que tienen hijas e hijos y absolutamente todas las personas que pueblan y poblarán este planeta. Tomar algunas de las medidas que se esbozan aquí podría ser un principio, una muestra de interés hacia este tema trascendente. 

Esperamos que en los próximos años nuestros países se sumen y den pasos hacia la humanización del parto y del nacimiento, es decir, de la vida misma.

Gabriela Cob y Fernando Francia
Cosmovisiones. Costa Rica
http://www.cosmovisiones.com/primal

Gabriela Cob, psicóloga, y Fernando Francia, comunicador, son activistas por la humanización del parto, integrantes del movimiento por la humanización del parto y el nacimiento Primal, en Costa Rica. Además, tienen dos hijos: uno nacido en hospital y, después, una nacida en casa.

 



Referencias

Kitzinger, Sheila. (1996). Nacimiento en Casa, Icaria Milenrama, Barcelona.
OMS, (1985), Declaración de Fortaleza: Tecnología apropiada para el parto, Lancet, Fortaleza. 
Odent, Michel (1984), El nacimiento renacido, Ed. Errepar, Buenos Aires.
Odent, Michel (1990), El bebé es un mamífero, Mandala Ediciones, Madrid.
Riane, A; et al (1984), Birth complications combined with early maternal rejection at age 1 predispose to violent crime at age 18 years, Dinamarca.
Rooks, Judith (1998) “Evidence-based practice and its application to childbirth care for Low-risk women” en Journal of Nurse-Midwifery, Washington.
Simkin, Penny (1991), Just another day in a Woman´s life?, en Birth 18:4, Washington.
UNICEF(1999) Programming for Safe Motherhood: Guidelines for Maternal and Neonatal Survival.


Paradigmas de la atención del parto

Medicalizado 

  • El ambiente debe ser estéril, iluminado, cómodo para el personal. 
  • Mujer subordinada al personal en una relación jerárquica.
  • Sobrevaloración de la tecnología y de los procedimientos médicos.
  • Generalmente se induce el parto, porque hay un tiempo limite para cada fase.
  • El proceso debe ser siempre progresivo
  • La mujer debe aceptar los procedimientos
  • La mujer debe adoptar la posición acostada para el parto.
  • Separación de madre y bebé
  • En todos los casos se realizan intervenciones rutinarias. 

Humanizado

  • El ambiente debe ser cálido, a media luz, familiar, cómodo para la mujer.
  • Mujer y bebé son protagonistas en el parto, las personas alrededor facilitan y apoyan el proceso.
  • Se usa lo mínimo indispensable para no inhibir el proceso.
  • Hay que respetar el ritmo de cada mujer, hay distintos tiempos para cada mujer.
  • El proceso puede progresar, detenerse y volver a progresar.
  • La mujer es parte activa del proceso, se mueve, camina, hace sonidos se alimenta e hidrata y elige su posición para parir.
  • Madre y bebé forman una unidad, son inseparables.
  • En caso de emergencia puede acudir a algún centro médico.


Sitios en internet con temas de derechos a la hora del parto

www.cosmovisiones.com/primal
www.relacahupan.org
www.amigasdoparto.com.br
www.dandoaluz.com.ar
www.nacermejor.com.uy


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