Nutrición, Salud, Medicinas complementarias Libros de Salud, Nutrición y mucho más
Agroecología, Parto Natural, Lactancia Materna home | noticias | contactanos | quienes somos | registrate | 11 de Diciembre, 2016
Holistika.net HOME Nutrición Salud Parto Natural Infancia Agroecología Vida Sostenible Autoevolución Guías
HOLISTIKA » Salud » Medioambiente y Salud » Los riesgos alimentarios de la modificación genética
Salud

Artículos Dolencias Medioambiente y Salud Mujer y Salud Belleza natural Medicinas complementarias Libros Interesantes Enlaces
<<-- volver [ imprimir ]

Los riesgos alimentarios de la modificación genética
Los riesgos alimentarios de la modificación genética
Autor: Arpad Pusztai
Area: Salud » Medioambiente y Salud

Aunque sea difícil de creer, las investigaciones de los efectos de los alimentos transgénicos sobre la salud son extremadamente escasos y las que se emprendieron fueron interrumpidas.

Aunque sea difícil de creer, las investigaciones de los efectos de los alimentos transgénicos sobre la salud son extremadamente escasos y las que se emprendieron fueron interrumpidas. El Dr. Arpad Pusztai, uno de los grandes y escasos especialistas en la materia, propone aquí una síntesis. Resumen: las grandes corporaciones intentan silenciar o manipular todos aquellos estudios que no son favorables a la hipotética seguridad de los alimentos transgénicos.

Es más difícil evaluar la seguridad de los alimentos derivados de vegetales que son organismos modificados genéticamente (OMG’s) que la de un solo producto químico, farmacéutico o aditivo alimentario. De ahí resulta que hayan “muchas opiniones diferentes, pero pocos datos” (1). Hasta la fecha, ningún estudio clínico serio sobre seres humanos y muy pocos estudios sobre animales se han llevado a cabo o han sido publicados sobre el tema (2). El enfoque que la industria y la OCDE favorecen consiste en establecer la comparación entre las composiciones del alimento transgénico y su equivalente convencional. En el caso de no descubrir ninguna diferencia significativa, los dos alimentos son declarados “equivalentes en sustancia”, lo que significa que, para el establishment, el alimento transgénico es tan seguro como el alimento ordinario. Por consiguiente, la reglamentación descansa actualmente sobre este concepto mal definido y no científico según el cual se probaría (¡qué absurdo!) que una vaca alcanzada por el BSE (la enfermedad conocida como “el mal de las vacas locas”) es equivalente a una vaca sana por el hecho de que el 99,999% de sus proteínas, grasas, etc. tienen una composición idéntica. He aquí una excusa cómoda para la industria para abstenerse de hacer investigaciones biológicas.


EVALUACIÓN DE LA SEGURIDAD

En una modificación genética, el transgén es incorporado en el genoma de un organismo por medio de un vector que contiene otros genes diversos (promotores, terminadores, marcadores de resistencia antibiótica), cuya acción podría contribuir a un efecto global (3). Como el ADN no se descompone siempre en el tránsito alimentario (4), fragmentos funcionales del gen marcador de resistencia a un antibiótico podrían sobrevivir y ser absorbidos por una bacteria intestinal, lo que contribuiría a extender la resistencia a este antibiótico. Así es cómo una parte (del 6 al 25%) de un plasmido (ADN circular) genéticamente modificado sobrevivió a la exposición a la saliva humana durante una hora, y consiguió transformar bacterias bucales (5). La saliva contiene ciertos factores que aceleran la transformación de las bacterias por la acción de ADN desnudo. Resultados similares fueron obtenidos con el uso de un dispositivo de digestión artificial (6) y con alimentos sin plasmidos (7).
Una secuencia de bases de ADN determina la secuencia lineal de los aminoácidos que forman una proteína, pero no la manera en que se repliega, ni su conformación, ni su estabilidad durante la digestión. La expresión del mismo ADN en una planta o en una bacteria puede dar una proteína diferente: después de la transcripción y de la traducción del ADN, el repliegue y la estabilidad de la proteína estarán determinados por la célula del organismo huésped. Desde un punto de vista evolutivo, las bacterias tienen centenares de millones de años de “retraso” en comparación con las plantas; y sus métodos de modificación después de la traducción son mucho más rudimentarios. Las pruebas toxicológicas de las industrias biotecnológicas utilizan una proteína recombinante que proviene de una bacteria y no de la planta genéticamente modificada. Un experimento consiste en transferir el ADN de un inhibidor de la enzima de degradación del almidón proveniente de una alubia blanca a un guisante. El inhibidor de la alubia, normalmente estable, se vuelve entonces tan inestable que se degrada en pocos minutos en el intestino de las ratas que han consumido este guisante transgénico (8).

La inserción de un transgén en el genoma de una planta podría tener efectos indirectos importantes e inesperados sobre la expresión y la funcionalidad de los genes de la planta en cuestión. Una o varias copias pueden ser insertadas y su localización en el genoma podría causar cambios nefastos que pueden tener graves consecuencias (efecto pleiotrópico). Los análisis, principalmente químicos, sin pruebas biológicas… son por lo tanto inadecuados (9) (10). De la misma manera, la selección a partir de los caracteres observados ignora ciertos caracteres; entre ellos, los que son invisibles. Esto se aplica igualmente a los métodos de análisis más sofisticados desarrollados recientemente (impresión ARNm, proteómico y perfil de los metabolitos secundarios) (11). En ausencia de una investigación toxicológica y nutricional rigurosa a largo término de las interacciones entre el alimento transgénico, el tubo digestivo y su población bacteriana, es imposible averiguar efectos inesperados deletéreos para la salud del consumidor. No es pues sorprendente que las informaciones más valiosas sobre la seguridad alimentaria hayan sido suministradas por los escasos estudios que indagan sobre los efectos de los alimentos transgénicos en el tránsito gastrointestinal. (12).


TOMATES TRANSGÉNICOS

Primera y última evaluación oficial de la seguridad de un producto transgénico por la FDA (Food and Drug Administration, la agencia americana de seguridad de los alimentos y medicamentos), un estudio sobre el tomate Flavr Savr TM comprendía un experimento de nutrición de ratas durante 28 días. Nunca fue publicado, pero, gracias a un pleito, es accesible en Internet (13).

Como el valor nutricional y la toxicidad potencial de los tomates transgénicos no podían ser establecidos por pruebas de nutrición clásicas, se puso a punto un nuevo método. Las ratas (machos y hembras) recibían una alimentación normal. Recibían igualmente por intubación estomacal una dosis diaria de puré de tomate transgénico para el grupo de prueba, y de tomate no transgénico para el grupo de control. Pero los tomates son frutos y no constituyen un alimento completo capaz de asegurar el crecimiento de los jóvenes animales. A causa de la concepción errónea de estas pruebas de nutrición y de toxicología, sus resultados tienen muy poca validez científica (14). De cualquier manera la evaluación histológica del efecto directo sobre el estómago de los tomates transgénicos, comparado con el de los tomates no transgénicos, indicaba un aumento –quizás relacionado con el tratamiento– de la erosión/necrosis de las glándulas del estómago en cuatro sujetos hembras sobre veinte, pero ninguna en ratas del grupo de control o entre los machos. La cifra aumentó a siete en un nuevo balance hecho por un panel de patologistas independientes. Aunque en una reiteración del estudio los tomates transgénicos y los tomates de control procedieran de lugares y de cosechas diferentes, los resultados confirmaron las observaciones iniciales (15).

A pesar de estas diferencias netas entre tomates transgénicos y no transgénicos, la FDA declaró que las lesiones estomacales no tenían nada que ver con los tomates transgénicos sino que se producían espontáneamente porque la alimentación de las ratas era rica en agentes mucolíticos (que atacan las mucosas) y porque las ratas estaban estresadas al estar encerradas y limitadas en su toma de comida. No obstante, los miembros del grupo de control, sometidos a las mismas condiciones, no habían presentado ninguno de estos síntomas (16). Así, en una manifestación de duplicidad típica, la FDA rechazó la significación de las observaciones, en vez de ensanchar el campo de las investigaciones para incluir la histología del tubo digestivo en su conjunto. Las hembras presentaban lesiones estomacales necróticas con puntos rojos oscuros. Estas últimas son llamadas “erosión” en patología humana y podrían tener consecuencias tales como hemorragias susceptibles de poner la vida de las personas de edad en peligro; particularmente, si toman pequeñas dosis de aspirina para prevenir las trombosis. En efecto, entonces podría sobrevenir una sinergia con los tomates transgénicos.


RATAS MUERTAS

Las ratas de este estudio servían de modelo para los humanos y los resultados hubieran tenido que ser reemplazados en un contexto humano, particularmente por el hecho de que siete ratas de las 40 que comían tomates transgénicos murieron en dos semanas sin que la naturaleza de estas muertes haya sido especificada y sin que se haya tampoco demostrado la ausencia de relación con la ingestión de tomates transgénicos ni que se haya investigado más sobre estas muertes. Desde entonces, de manera muy curiosa, la FDA no ha ordenado ninguna evaluación nutricional ni toxicológica para cualquier otro alimento transgénico.


PATATAS TRANSGÉNICAS Y TOXINA Bt.

Un interesante estudio histológico con microscopio electrónico fue hecho sobre la parte inferior del intestino delgado (ileon) de ratones nutridos con patatas modificadas, portadoras del gen de la toxina CRY de Bacillus thuringiensis (Bt). Como medida de control, el efecto de la toxina misma fue también estudiado (17). Aunque haya errores en la concepción del protocolo experimental de este importante estudio (18), los resultados han mostrado que el principio activo del Bt, y en una menor medida la patata Bt, provocaban ambos la rotura, la hinchazón y la multiplicación de los núcleos de las células de la superficie del intestino y aumentaban su autodegradación. Ello subrayaba las recomendaciones de los autores; pedían que “se hagan pruebas con detenimiento de estos nuevos tipos de alimentos genéticamente modificados para evitar los riesgos antes de su salida al mercado”. Este estudio estableció de una vez para siempre que, contrariamente a la creencia general, la toxina Bt CRY I no se degrada en el intestino (19) sino que se adhiere a su superficie y puede inducir efectos inmunitarios importantes (20). A pesar de la importancia de estas observaciones, las listas de estudios de referencia oficiales pro-OMG’s no mencionan nunca este estudio.


PATATAS TRANSGÉNICAS Y LECTINA

La publicación de los resultados de nuestro estudio histológico del tubo digestivo entero de ratas nutridas con patatas transgénicas expresando una proteína, la lectina GNA (21), cuyo gen procede del narciso de las nieves Galanthus nivalis, fue atacada tanto por científicos pro-OMG’s como por políticos (22). Sin embargo, ninguna de las críticas se basaba en las pruebas publicadas. Se trataba de opiniones personales (23) (24) a las cuales se ha contestado plenamente (25).

Grupos de jóvenes ratas en pleno crecimiento eran alimentadas en una estricta paridad durante 10 días con diferentes regímenes de patatas crudas o hervidas que contenían la misma cantidad de proteínas y de energía. El grupo de prueba recibía patatas transgénicas. Los dos regímenes de control contenían la misma cantidad de patata no MG del mismo linaje parental, más el añadido de GNA con la misma concentración que la que había sido expresada en las patatas transgénicas o sin GNA. El examen al microscopio de muestras de estómago, de intestino delgado (yeyuno e íleon) y de intestino grueso (intestino ciego y colon) reveló proliferaciones celulares en la mayor parte del tubo digestivo en el caso del régimen de patatas MG, mientras que ello no fue constatado en los grupos de control.

Esta diferencia se manifestó de la manera más chocante en el intestino delgado de las ratas alimentadas con patatas transgénicas crudas y, en menor medida, en las ratas alimentadas con patatas transgénicas cocidas. Ni ello, ni la estimulación correspondiente del sistema inmunitario del intestino, puede atribuirse a la GNA, producto del transgén, pero se debía probablemente a un efecto directo desconocido de otras partes de la construcción genética utilizada para la modificación o bien a los efectos de su inserción en el genoma de la patata por modulación de la función de los genes (efecto pleitrópico) o también a la modificación genética en sí misma.
Los resultados han destacado una vez más la necesidad de un profundo estudio, caso por caso, de los efectos de todas las clases de plantas transgénicas sobre la estructura de los intestinos y su metabolismo. Este estudio es parte integrante del proceso de regulación antes de cualquier introducción en la cadena alimentaria humana.


SUPERVIVENCIA DE TRANSGENES EN EL HOMBRE

El único estudio humano sobre alimentos transgénicos que establece si un gen marcador de resistencia antibiótica pudiese sobrevivir en el intestino y si pudiese ser recogido por bacterias intestinales no ha sido publicado hasta la fecha. Sin embargo, sus resultados se pueden encontrar en el sitio web de la agencia británica de normas alimentarias (Food Standards Agency o FSA) que encomendó este estudio (26). El experimento necesitaba siete pacientes que hubieran padecido una ilestomía –ablación del intestino grueso, reemplazado por un bolsillo externo conectado a la extremidad inferior del intestino delgado- que recibieron una comida única conteniendo soja MG. La cadena completa de ADN fue detectada en los siete sujetos y, en tres de ellos, a un nivel muy significativo. El ADN del transgén no se encontró en las heces.
En su página web, la FSA declara que “en condiciones de vida reales con voluntarios humanos, ningún material transgénico ha sobrevivido al pasar todo el tubo digestivo”. Incluso si el hecho es exacto para esta experiencia, está desprovisto de significación porque la cuestión no es saber si la digestión humana deja el ADN enteramente degradado a la salida, sino saber si un fragmento de ADN es susceptible de ser transferido mediante la digestión a bacterias en el tubo digestivo. La cuestión de la transferencia no se sitúa a la salida sino al nivel de los efectos fisiológicos de los transgenes y de sus procesos “a lo largo de la digestión”. Por lo tanto, este comentario induce a error.

Así, pues, el ADN transgénico no sobrevive tan sólo en los ratones (27) o en intestinos artificiales (28), sino también en el hombre; y podría ser recogido por bacterias intestinales, al menos en el transcurso de la primera parte de la digestión. Ello está en total contradicción con el comentario de la FSA: “Una serie de investigaciones de la FSA ha concluido que era extremamente improbable que genes procedentes de alimentos MG pudieran integrarse a las bacterias en los intestinos de las personas que los consumen” (el comentario es repetido dos veces en la página). Este comentario no sólo induce a error: simplemente, es falso. Es igualmente curioso que la FSA haya utilizado soja MG para establecer si el gen marcador de resistencia antibiótica podía transmitirse a las bacterias intestinales humanas, dado que se trata de una de las raras plantas transgénicas que no contiene dicho gen.


CONCLUSIONES

Este breve examen de la regulación de los alimentos transgénicos ha puesto en evidencia dos puntos de principal importancia. Primero, los métodos basados en los chocantes efectos biológicos del ADN y de las proteínas transgénicas en el tracto gastrointestinal deberían ser desarrollados a fin de suministrar instrumentos potentes que deberían ser utilizados conjuntamente con otros métodos para el análisis de los riesgos alimentarios de los OMG’s. La segunda conclusión importante es que el rechazo de la FSA, de la FDA y de otras autoridades de regulación a tomar en consideración pruebas científicas legítimas que cuestionen la seguridad de los alimentos transgénicos… muestra claramente que su preocupación principal es promover esta tecnología y no informar honestamente al gran público. Más aún, cuando se les hace difícil rechazar los resultados que sugieren que los alimentos transgénicos pueden tener un efecto deletéreo sobre la salud de los consumidores, las autoridades intentan impedir que el público (29) tenga acceso a la información o alterar (30) y deformar (31) pruebas abrumadoras.

Es realmente extraño que los científicos pro-OMG’s y las instancias políticas sean incapaces de entender que se ve claramente su juego y que ello no hace más que reforzar nuestra determinación de pedir un sistema de regulación a la vez abierto y legítimo. Es desde luego posible que estén sencillamente asustados por tener que responder favorablemente a esta petición por miedo a que los resultados de estudios honestos muestren no sólo hasta qué punto los alimentos transgénicos son inútiles, sino también hasta qué punto podrían ser peligrosos. Tenemos que recordar a nuestros políticos que la ausencia de pruebas de nocividad no puede ser considerada como una prueba de la inocuidad de los alimentos transgénicos, particularmente en ausencia de estudios de seguridad.

Arpad Pusztai
Publicado en The Ecologist para España y Latinoamérica el 1 de abril de 2004
http://www.theecologist.net/




Arpad Pusztai es el famoso investigador cuyos trabajos en torno a las patatas transgénicas enfurecieron a los directivos del Rowett Institut (UK) y fue despedido. Desde entonces, se ha convertido en un adalid de aquellos científicos comprometidos que buscan informar a la opinión pública sobre la verdad en torno a los presuntos peligros de los alimentos transgénicos.


NOTAS:
1) Domingo, JL., Science 288, 1748-1749 (2000).
2) Pusztai, A., www.actionbioscience.org/biotech/pusztai.html (2001).
3) Ewen SWB, Pusztai, A., The Lancet 354, 1353-1354 (1999).
4) Schubbert, R., y al, Molecules, Genes and Genetics 259, 569-576 (1998).
5) Mercer, DK., y al , Applied and Environmental Microbiology 65, 6-10 (1999).
6) MacKenzie, D., New Scientist, 30 de enero 1999.
7) Hohlweg, U., y al, Mol. Genet Genomics 2001, 265, 225-33.
8) Pusztai, A., y al, Journal of Nutrition 129, 1597-1603 (1999).
9) Pusztai., A., sitio internet citado.
10) Kuiper HA y al, The Plant Journal 27, 503-528 (2001).
11) Kuiper Ha y al, op. cit.
12) Pusztai, A., Nutrition and Health 16, 73-84 (2002)
13) Alliance for Biointegrity website, http:// www.biointegrity.org (1998).
14) Pusztai, A., sitio internet citado.
15) Alliance for Biointegrity website, http://www.biointegrity.org (1998)
16) Id.
17) Fares, NH., El-Sayed, AK., Natural Toxins 6, 219-233 (1999).
18) Pusztai, A., sitio internet.
19) Fares, NH., op. cit.
20) Vazquez-Padron, RI., y al, Biochemical and Biophysical Research Communications 271, 54-58 (2000).
21) Ewen, SWB.,Pusztai, A., The Lancet 354, 1353-1354 (1999). El GNA es el acrónimo de Galanthus nivalis agglutinin.
22) Kuiper HA., y al, The Lancet 354, 1315-1316 (1999).
23) Pusztai, A., y al, Journal of Nutrition 129, 1597-1603. (1999).
24) Kuiper, HA:, y al The Lancet, op. cit.
25) Ewen, SWB., Pusztai, A., The Lancet 354, 1727-1728 (1999)
26) FSA website, http//www.food.gov.uk/science/science-topics/gmfoods/gm-archive/gm-reports Reports GO10008 (2002)
27) Schubbert, R., y al, op. cit.
28) MacKenzie, D., op. cit.
29) Domingo, JL:, Science 288, 1748-1749. (2000).
30) FSA website, op. cit.
31) Kuiper, HA., y al The Lancet, op. cit.


Holistika
Recomienda...
Subscribirse
Subscribirse a
Nuestro Boletín
Tratamiento natural del dolor de cabeza
Tratamiento natural del dolor de cabeza
Tratamiento natural del dolor de cabeza
Migrañas, jaquecas, cefaleas
Libro de TDAH
Tratamiento Natural del TDAH
Tratamiento Natural del TDAH
Trastorno por Deficit de Atencion e Hiperactividad afecta a 5-8% de niños españoles
Tratamiento natural de la cistitis e incontinencias
Tratamiento natural de la cistitis e incontinencias
Tratamiento natural de la cistitis e incontinencias
Cistitis significa “inflamación de la vejiga” y se corresponde con la necesidad urgente y frecuente de orinar, acompañada por dolor o escozor.
© 2006 Holistika • Email de ContactoAviso Legal