Es de agradecer que en los últimos años, la medicina en tanto que práctica científica, se haya hecho eco de una de las etapas de la vida de las mujeres menos conocidas La madurez, y la vejez .
Sin embargo, la forma en que lo ha hecho, está provocando tal vez, un efecto contraproducente: alarmar a la población femenina. Hasta el punto de que por primera vez en la historia se le está temiendo a una etapa vital fisiológica -es decir, carente de patología en sí misma, es decir normal,y prevista como tal por la naturaleza-.
Esta realidad hace que el término MENOPAUSIA no sea de mi elección para titular este pequeño folleto. Ya que ésta se encuentra actualmente asociada –de un modo muy inconsciente, y casi subliminal- a vejez, deterioro, osteoporosis, sofocos(vapores), alteraciones nerviosas, y en definitiva, decadencia.
Sin embargo, estrictamente, menopausia , significa, simplemente, final de la etapa reproductiva. De hecho, se puede identificar a la menopausia, como el momento en que una mujer tiene su última regla.
Por otro lado, está el término climaterio.
Este es el tiempo que transcurre alrededor de ese momento, cuando empiezan a darse algunas irregularidades del ciclo menstrual, y hasta que se acaban los posibles cambios adaptativos –que algun@s identifican o viven como trastornos o alteraciones: sofocos, alteraciones del sueño,etc.
Dado que la esperanza de vida ha aumentado sustancialmente, se da la circunstancia de que las mujeres podemos vivir prácticamente un tercio de nuestra vida -entre los 50 y los 75 años- en este período. Es por ello, por lo que merece la pena adentrarse en él, conocerlo un poco más. Y a ser posible, desmitificarlo. Y de paso, des-medicalizarlo, es decir sacarlo del contexto médico en el que ha sido encorsetado hasta ahora, para ser tratado como una enfermedad. Y una vez más, devolvérselo a las mujeres. Como parte de su patrimonio vital. Como acontecimiento bio-psico-social. Es decir, con unas características de orden físico y orgánico, unas características emocionales y anímicas particulares, y una situación social que lo condiciona de un modo determinado.
Y a pesar de que las instituciones pertinentes responsables de la salud pública femenina deben hacer su cometido al respecto, insisto en que las que más y mejor podemos hacer por nosotras mismas y las que nos seguirán, somos las propias interesadas.
Porque la salud es simplemente cuidar de la vida. Por lo tanto, se trata una vez más de ver cómo podemos cuidar de la vida en este tiempo: el tiempo de la madurez, el tiempo de la metamorfosis, el tiempo del pequeño –ó gran- “terremoto hormonal” que antecede al tiempo del silencio. El tiempo de la verdad. El de nuestra ¿ultima? oportunidad.
Este pequeño folleto, pretende simplemente dar un espacio a la información, y a la formación.
Para conocer mejor nuestros cuerpos. Para identificar mejor sus mensajes. Para discernir entre lo preocupante, lo arriesgado,y lo simplemente normal . Para que la ignorancia no sea el caldo de cultivo una vez más para el miedo. Miedo a lo desconocido. A la vida. Para preparar mejor la última etapa que la vida nos ofrece Para prevenir posibles trastornos. O molestias. O simplemente cambios llamativos y no reconocibles para nuestra mente. Para cuidarnos. En el cuerpo. En el alma. En lo vital. Para aprender a buscar ayuda cuando no nos basten nuestros cursos. Para volver a confirmar que esto es una experiencia más de aprendizaje y transformación. Unica e individual, pero universal y compartible entre todas nosotras. Para afrontar con más recursos y conciencia los trastornos reales, la enfermedad si llega, la muerte, en fín. Para sencillamente transitar y vivir del modo más gozoso, pleno y saludable posible esta última etapa, que aunque llaman menopausia, es la de la sabiduria.
Qué sucede … qué puede suceder?
Es preferible plantearse de este modo la pregunta, para evitar condicionarse una misma, de modo que esté esperando los síntomas. Porque puede que lleguen, o no. Puede que llegue uno, dos, o ninguno.
Según todos los estudios realizados –incluido el realizado por esta autora en la ciudad de Jerez- la inmensa mayoría de las mujeres en edad entre los 45 y 55 años, tienen su última menstruación. Muy pocas la tienen antes o después de esa edad.
Así que la única cosa –verdaderamente segura- a esperar es que alrededor de esa edad, tengas tu última regla.
A veces sucede súbitamente. De golpe “ya no la ví mas”. Según dicen muchas mujeres. De un día para el otro, sin avisar. Y se acabó.
Pero lo más frecuente es que vayan alterándose los ciclos en cuanto a duración. Haciéndose primero más cortos. Y la regla más escasa. Para luego irse alargando, hasta desaparecer tras un período que varía mucho de una mujer a otra –de meses a años-.
Es raro que se den menstruaciones más abundantes. Pero en mujeres que hayan tenido trastornos ginecológicos o reglas muy abundantes en su vida, se da con una cierta frecuencia, sin que por ello sea un riesgo o señal de enfermedad.
Sólo si se dan reglas y/o hemorragias vaginales muy exageradas y abundantes en mujeres que nunca las tuvieron es indicio para preocuparse verdaderamente, y hacer consulta médica.
......¿Qué más puede suceder?........
Pues parece ser que entre la mitad de las mujeres (en nuestra ciudad) y una tercera parte (entre mujeres de diversos paises occidentales), puede sentir los llamados sofocos (vapores).Es decir que entre 3 y 5 mujeres de cada diez, en occidente puede tener sofocos.
Estos son como “subidones” de calor –y a veces de color- que llegan y se van repentinamente (duran apenas dos o tres minutos). Algunas sudan con ellos, otras no. A algunas les molesta a otras “las entona”, en algunas van asociados a “ruborizarse como una amapola” (como cuando éramos jovencitas), en otras no.
Este acontecimiento no tiene mayor repercusión que la nombrada anteriormente. Y pueden darse entre 1 y 10 veces en el día –a veces tambien en la noche-. Frecuentemente, van asociados a momentos de stress, o simplemente emocionantes, sobre todo, cuando no quieres manifestar las emociones. Así que también los puedes utilizar como “termómetro emocional” y de autoconocimiento.
Muchas mujeres cuentan que tuvieron “uno o dos”, y nunca más.Otras hablan de meses, y otras de años. Muy pocas los tienen más de 5 al día, y durante más de 2 años. El consumo de café, el alcohol y los fármacos “•para los nervios” hacen que aumenten claramente.
La mejor manera de manejarlos, es vestirse por “capas de cebolla” : camiseta tirantes, camiseta manga corta, manga larga fina, manga larga gruesa. Ir sacando y poniendo en función de la temperatura. Procurar que la ropa –o al menos la que está en contacto directo con la piel- sea de algodón-. Y el socorrido , elegante y muy andaluz, abanico de toda la vida.
¿Puede suceder algo más?
Puede que sí , y puede que no.
De hecho, el único síntoma en el que hay acuerdo que está ligado a la menopausia –es decir a los cambios hormonales propios de esa etapa-es el de los sofocos.
Los demás, no está claro.
Se nombran, según los autor@s, entre 1 y treinta síntomas. Pero se consideran asociados a otros factores de tipo emocional-social. Es decir, en relación con las particularidades de cada mujer, y como vive su cuerpo, su sexualidad, y esa etapa de la vida, así como sus enfermedades.
Precedentes.
De estos, nombraremos los más frecuentes, y haremos algunas aclaraciones sobre los mismos.
•Sequedad vaginal , ligada a la supuesta atrofia vaginal.
Se manifiesta efectivamente como una mayor sequedad vaginal, y una dificultad mayor de humidificación. Pero se ha comprobado que en mujeres con actividad sexual frecuente, y deseo sexual activo, esto no sucede.
En cualquier caso, hay que saber algunas cosas:
- Este hecho sólo afecta en caso de deseo de tener relaciones con coito (o penetración).
- Sólo en algunas mujeres –muy pocas –se da irritación en la vagina fuera de esta circunstancia.
- El aceite de oliva, o el de germen de trigo son una gran solución. O vaselina.
- Si hay relaciones sexuales y no estás húmeda o lubricada, significa que seguramente no estás verdaderamente dispuesta para la penetración. Tal vez no estás lo bastante excitada. O simplemente, no deseas el coito. Tu cuerpo no miente. Escúchalo. Y no lo fuerces. Tener un encuentro, y un intercambio sexual no tiene por qué implicar la penetración si tu cuerpo no está listo, o tú no lo deseas.
- Si lo deseas, y no se produce, recurre al aceite, y úsalo como parte del juego erótico.
- En cualquier caso, no olvides que sólo una de cada diez mujeres como máximo, puede tener este síntoma.
•Las posibilidades de tener problemas de tipo cardiovascular (hipertensión, infartos, embolias,etc..) van aumentando con la edad en hombres y mujeres. Pero no están asociados directamente a los cambios hormonales propios de este momento. Así que sencillamente , se debe aplicar el sentido común y los hábitos de salud generales ya conocidos, y en relación con la dieta sana, ejercicio físico, evitar el stress. ( Ver folleto SOMOS LO QUE COMEMOS?, de la misma autora). Evidentemente, adaptándolos a las necesidades específicas de ese momento, que detallaremos más adelante.
•Los trastornos psicológicos que se atribuyen a la menopausia, sólo son esperables –aunque no tienen porque darse siempre- en mujeres que ya anteriormente hayan sufrido crónicamente esos trastornos, o vivan esta etapa como una pérdida, o un riesgo. Y en ese caso hay que afrontarlos con los recursos que requiere esa situación específica. Si es preciso, con ayuda de un grupo de mujeres, un grupo terapéutico, o un@ profesional.
•La osteoporosis, es por último, otro de los grandes fantasmas de este momento.
Hay que saber, para transmitirlo a las futuras generaciones, que la mejor prevención de la osteoporosis se encuentra en la primera etapa de la vida, en la lactancia materna. Así que ya es un poco tarde para prevenir. Pero aún así, la mejor prevención sigue siendo un buen estilo de vida: alimentación correcta, ejercicio de media a una hora diaria. Y relaciones sanas, variadas y satisfactorias.
Por supuesto, si la menopausia ha venido provocada por extirpación quirúrgica de los ovarios, estos y otros síntomas añadidos pueden ser más acentuados, menos tolerables , y también revestir mayor riesgo, así como darse mayor necesidad de ayuda terapéutica, y de mayor grado de paciencia. Tambien de precaución, para no recurrir a esa solución antes de agotar todas las demás.
Extractado del fascículo:
La Menopausia? La madurez. Conocerla, prepararla, disfrutarla en salud Dra. María Fuentes, médica homeopata y comadrona tradicional Centro Artemisa Artemisaarcos [arroba] eresmas [punto] com
Bibliografía útil:
•La Menopausia? La madurez. Conocerla, prepararla, disfrutarla en salud. Dra. María Fuentes, médica homeopata y comadrona tradicional. Centro Artemisa
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