La certificación forestal se apoya en el hecho de que existe un creciente movimiento encaminado a usar el mercado para promover un modelo social más sostenible. Valiéndose del etiquetado de los productos madereros, se debe asegurar a los consumidores que los productos que adquieren han sido producidos en bosques bien gestionados, ayudando de este modo a desarrollar mercados para estos productos, y asegurando en última instancia incentivos suficientes a los productores que adoptan prácticas sostenibles de gestión forestal.
En este contexto, el
Forest Stewardship Council (FSC o Consejo de Administración Forestal) fue fundado en 1993 en Toronto (Canadá) por un grupo de 130 representantes de organizaciones ambientalistas, selvicultores, industrias de la madera, organizaciones de indígenas, asociaciones de bosques comunales e instituciones de certificación de productos forestales, pertenecientes a 25 países. Su objetivo es establecer las normas que deberían regir y reunir las organizaciones que certifican la sostenibilidad de los bosques productivos. En el proceso de creación del FSC han participado representantes de más de 40 países tan distantes como Bolivia o Zimbabwe, divididos en 3 cámaras: económica, ecológica y social. Los miembros se reúnen en Asamblea General cada tres años. La creación del Consejo de Manejo Forestal fue un logro remarcable, ya que unió a grupos tradicionalmente opuestos para trabajar hacia soluciones prácticas que llevan a mejorar la gestión de los bosques en todo el mundo. El FSC es una organización no lucrativa.
La certificación FSC propone, desde el consenso, el sistema más coherente con los tres principios esenciales para una gestión forestal sostenible: que sea económicamente rentable, socialmente beneficiosa y ecológicamente apropiada, sobre la base de lo acordado internacionalmente en los Principios y Criterios y en las Guías del FSC para certificadores. Estos Principios y Criterios se inspiran en la célebre "Declaración de los Bosques" aprobada en la Cumbre de Río y son aplicables a todo tipo de bosques (tropicales, boreales y templados) que sean usado para suministro de madera para la industria.
El FSC no inspecciona bosques por sí mismos. Su principal actividad es acreditar a las entidades certificadoras que realizan la inspección de la gestión forestal o de la cadena de transformación (cadena de custodia), así como de reconocer procesos regionales de certificación que estén inspirados en sus diez principios. En España ya existen dos empresas acreditadas por FSC para auditar y certificar tanto explotaciones forestales como empresas transformadoras.
Una vez que los Principios y Criterios fueron adoptados, muchos países crearon iniciativas nacionales para adaptarlos, según su contexto, a las peculiaridades de sus bosques y plantaciones.
En diciembre de 2003, había en todo el mundo más de 40,04 millones de hectáreas de bosques y plantaciones certificadas por el FSC en 58 países.
Para obtener mas información:
Forest Stewardship Council en España