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Consuma Responsabilidad. Guía de consumo responsable y solidario en la Comunidad de Madrid
Consuma Responsabilidad.  Guía de consumo responsable y solidario en la Comunidad de Madrid
Autor: Colectivo ConSuma Responsabilidad
Area: Vida Sostenible » Consumo responsable

Todas las personas consumimos. La publicidad nos intenta convencer de que cuanto más consumamos más felices seremos. Lo que no refleja –más bien oculta- son las repercusiones sociales y medioambientales que tiene la producción de esos bienes y servicios que se nos incita a comprar. Es importante pensar en cuáles son realmente las cosas que necesitamos, para efectuar un consumo responsable y no caer en el consumismo.

ConSuma Responsabilidad


Guía de consumo responsable y solidario en la Comunidad de Madrid

 

Qué es el consumo responsable y solidario

El modelo económico actual se basa en la obtención del máximo beneficio económico a corto plazo. Las personas y los recursos naturales quedan reducidos a meros factores de producción, para ser usados y desechados según convenga, sin reparar en las graves consecuencias que tienen las injustas condiciones de trabajo, la degradación del medio ambiente y la sobreexplotación de los recursos.

Este modelo es insostenible e inaceptable. Cada vez saltan más alarmas acerca de los graves problemas ocasionados por este modo de producción y consumo: la creciente pobreza mundial, la explotación laboral, sobre todo de la infancia y las mujeres, la marginación de grandes grupos de población tanto en los países del Sur como dentro de los países del Norte (el llamado Cuarto Mundo), la contaminación del medio ambiente, la sobreexplotación de los recursos naturales, el calentamiento global, etc. Además de que sean situaciones moralmente inaceptables, el modelo simplemente no resulta sostenible.

Aunque a veces parezca que la solución a estos problemas no está en nuestras manos, afortunadamente sí tenemos la oportunidad de actuar. El mismo sistema nos da la posibilidad de incidir en él de forma positiva para cambiar la situación. No debemos olvidar que la obtención de beneficios por parte da las empresas depende, en última instancia, de ti y de mí: de quienes consumimos. Esto significa que, al ejercer un consumo responsable, podemos contribuir a cambiar el modelo económico actual por otro que esté al servicio de las personas y respete el medio ambiente.

Cada vez que optamos por consumir un bien o un servicio producido “éticamente”, contribuimos a un cambio en el sistema de dos formas:

1.- Apoyando a las empresas que actúan de manera responsable. Es importante que las empresas que ya están comprometidas con el consumo responsable, tengan suficiente volumen de negocio para seguir operando y contribuyendo a un cambio positivo.

2.- Enviando, a las empresas que no siguen prácticas éticas, el mensaje de que no consumiremos sus productos a menos que cambien su modo de actuar.

Además de fijarnos en los productos que vamos a comprar, también es importante tener en cuenta a las compañías que los producen. Hay empresas que sacan a la venta productos “ecológicos” o de “comercio justo” para hacerse un lavado de cara, pero su forma global de actuar y el modo en que elaboran la mayoría de sus productos nada tiene que ver con el respeto al medio ambiente y a los derechos laborales, ni con un pago justo a quienes producen las materias primas.

El consumo responsable y solidario consiste en afrontar nuestras necesidades con una mirada crítica y ética, intentando que nuestras elecciones contribuyan a fomentar la justicia social y la conservación de la naturaleza. “Consumo” se entiende en un sentido amplio que abarca no sólo las acciones “en la tienda”, sino en todos los aspectos de nuestra vida, desde el uso que hacemos de los recursos en casa (agua, electricidad), hasta nuestra elección de banca e inversión.

Se trata no sólo del derecho a expresar nuestras preferencias y disconformidad con la manera de actuar de las empresas, sino del deber que tenemos de implicarnos en la forma de funcionar de la economía y exigir que las empresas actúen dentro de unos parámetros socialmente aceptables y ecológicamente sostenibles.

Puede parecer una tarea difícil y, ciertamente, implica un esfuerzo por nuestra parte, pero si incorporamos a nuestro estilo de vida esta filosofía, a la larga se convertirá en una forma natural de actuar. Para ello lo primero es tomar conciencia de las implicaciones sociales y medioambientales que tiene nuestro consumo cotidiano; después, darnos cuenta de que realmente podemos contribuir a cambiar lo que nos parece mal con nuestras acciones diarias y, finalmente, actuar en consecuencia. Por ejemplo, hace unos años toda la basura de casa la metíamos a una misma bolsa; ahora, cada vez nos parece más normal separar el papel, el vidrio, el plástico y llevarlos a sus respectivos contenedores.

Consideramos que el consumo responsable y solidario tiene tres aspectos básicos que se interrelacionan. Dadas las amplias y complejas relaciones económicas, sociales y ecológicas, los tres aspectos que referimos a continuación están siempre presentes en el consumo responsable. No se trata de tipos de consumo que se ejerzan independientemente, sino de los tres ejes que, juntos, conforman el consumo responsable: consumo ético y crítico, consumo solidario y consumo ecológico.

1.- Consumo ético y crítico

El consumo ético y crítico es la columna vertebral del consumo responsable. Es la filosofía de consumo que adoptamos. Se trata de que nuestros principios éticos de justicia social, respeto por el medio ambiente, la naturaleza y los animales se vean reflejados en nuestro modo de consumir.

Quizá el primer paso consista en replantearnos nuestro estilo de vida y nuestras prioridades; discernir entre necesidades reales y consumismo y adoptar una actitud de austeridad. No considerar el consumo una forma de entretenimiento (ir de compras como actividad lúdica), sino el medio para satisfacer nuestras necesidades diarias. Esto incluye ocio y entretenimiento. El consumo responsable no significa disminuir nuestra calidad de vida (entendiendo por esto nuestro nivel de satisfacción), sino adoptar una escala de valores que nos permita alcanzar el nivel de bienestar que deseamos, respetando las cosas que nos importan.

Para que nuestro consumo se avenga con nuestros valores éticos tendremos que realizar un consumo crítico; es decir, buscar y exigir información acerca de las condiciones de elaboración (ecológicas y sociales) de los productos y servicios, así como de la forma de actuar de la empresa en cuestión, y basar nuestras decisiones en estos aspectos, no sólo en el precio o la marca.

Existen medios de comunicación que se dedican precisamente a informar sobre temas sociales y medioambientales, que son un importante apoyo para fomentar una actitud crítica y formarse un criterio propio ante tales cuestiones. El acceso a dichos medios puede ser de gran ayuda para llevar a cabo un consumo más responsable y solidario.

2.- Consumo solidario

Según el Informe sobre desarrollo humano 2005 de la ONU, cada hora (sí, cada hora) mueren en el mundo 1.200 niñas y niños; la gran mayoría por causas relacionadas con la pobreza.

Mientras tanto, “el ingreso total de los 500 individuos más ricos del mundo es superior al ingreso de los 416 millones más pobres”. Hay 2.500 millones de personas (el 40% de la población mundial) que viven con menos de dos dólares al día y obtienen tan sólo el 5% del ingreso mundial. La contrapartida a esto es que el 10% de la población más rica acapara el 54% del ingreso mundial.

Estas grandes polarizaciones no parecen lógicas en un mundo en que los avances tecnológicos son tan rápidos, que resulta difícil mantenerse al día. Internet nos permite tener comunicación instantánea con lugares remotos, y la evolución de los transportes y el comercio nos posibilita consumir productos procedentes de muy diversos rincones del mundo.

Para una pequeña parte de la población mundial las fronteras parecen haber desaparecido, pero para la mayoría de los habitantes del planeta se han alzado otras, tal vez invisibles, pero que suponen unas barreras mucho más difíciles de vencer: pobreza, explotación laboral, condiciones de trabajo infrahumanas (sobre todo para la mujer y la infancia), marginación y exclusión social para quienes no se ajustan a los modelos establecidos.

Según la doctrina neoliberal imperante, el MERCADO es el encargado de lograr una óptima asignación de los recursos, así que cualquier intervención estatal sólo provocará distorsiones en el orden “natural”. Ésta es una manera muy cómoda de desentenderse de las injusticias que genera el sistema. El mercado rige todos los aspectos de nuestra vida y todo queda supeditado a su dictadura. Bajo el neoliberalismo, la economía no es una disciplina al servicio de la sociedad: es la sociedad la que está al servicio de la economía. El consumo solidario se preocupa por las implicaciones sociales que hay detrás de un producto, servicio o empresa.

Gracias al actual orden económico internacional, en manos de los países ricos, las grandes empresas tienen a su disposición todo el planeta para encontrar los factores de producción más baratos posibles. El que la mano de obra sea más barata a costa de los derechos, la salud y la dignidad de quienes trabajan no importa. El hecho de que el precio pagado por productos agrícolas -café, té, cacao, arroz…- a miles de familias campesinas no les permita siquiera cubrir sus costes es simplemente consecuencia de la interacción de las fuerzas del mercado.

Sin embargo, los mismos países que defienden el libre comercio no practican lo que predican y mantienen la protección de sus mercados en determinadas áreas que consideran estratégicas (principalmente la agrícola). El sistema de comercio internacional actual es a todas luces injusto: atiende sólo a los intereses de los países ricos, que son los que imponen sus condiciones a los países pobres y actúan de la manera que mejor les conviene en cada momento.

Las consecuencias negativas de este modelo económico no sólo se sufren en los países del Sur, sino que también aparecen en los del Norte. Por una parte, nos encontramos condiciones laborales cada vez más difíciles y derechos cada vez más frágiles: contratos temporales, facilidades para el despido, etc. Una vez más, la fuerza laboral es simplemente un factor de producción que hay que aprovechar al máximo. El objetivo de la empresa es obtener beneficios, no dar empleo ni mejorar las condiciones de vida de quienes trabajan en ella.

Por otra parte, hay colectivos excluidos y marginados que ni siquiera llegan a integrarse en la sociedad ni en el mercado laboral, lo que les dificulta llevar una vida digna.

Frente a esta situación existen iniciativas que ofrecen alternativas e intentan implementar modelos de trabajo en los que lo principal sean las personas, y en los que tengan cabida especialmente aquellas personas con dificultades para integrarse en las empresas “tradicionales”.

3.- Consumo ecológico

El consumo ecológico es, probablemente, el aspecto más conocido del consumo responsable. Se refiere a tener en cuenta el impacto medioambiental del consumo en todas sus vertientes, desde “reducir, reutilizar y reciclar” hasta la agricultura ecológica y las energías limpias.

La forma en que se halla estructurada la cadena de producción-consumo hace que las personas que consumen el producto final, se preocupen poco o nada por la forma en que éste llega a sus manos y menos por lo que sucede con él una vez que lo ha terminado de usar y lo deshecha (aunque cada vez es mayor el reciclaje que se hace de algunos materiales, todavía queda mucho camino por recorrer).

Los productos “están” en las tiendas y aparentemente nuestro consumo comienza cuando los compramos y termina cuando tiramos a la basura los desperdicios. Sin embargo, la elaboración de todos esos productos exige gastos de materiales, recursos naturales y energía que generalmente no vemos pero que, por su magnitud, constituyen una gran amenaza para el planeta. Son los “residuos ocultos” detrás de nuestro consumo.

“Globalmente se estima que el 93% de los materiales utilizados para la producción de los bienes que consumimos no se transforman en bienes de consumo sino en residuos”[1].

Para “medir” esos residuos ocultos generados en la producción se han creado diversos indicadores, que son realmente muy ilustrativos de lo que implica nuestro consumo para el planeta y por qué es importante “reducir, reutilizar y reciclar” y buscar fuentes alternativas de energía que no degraden el medio ambiente, así como formas de producción agrícola que sean también respetuosas con el entorno.

Entre estos indicadores que mencionamos se encuentra la “huella ecológica”, que representa la superficie de tierra y el agua que necesita una población para producir los recursos (energía y materias primas) que consume y para absorber, o eliminar, los residuos que genera con la tecnología actualmente disponible. Se mide en hectáreas y es una herramienta muy útil para contabilizar el consumo de recursos naturales que hace realmente cada país, eliminando las ambigüedades ocasionadas por la deslocalización de la producción; es decir, se conocen los efectos del consumo de cada país, sin importar que físicamente el deterioro de recursos naturales se haga en otra parte del planeta.

Según Global Footprint Network, actualmente la huella ecológica del planeta es un 23% mayor de lo que el planeta puede regenerar. En otras palabras, la tierra tarda un año y dos meses en regenerar los recursos que consumimos en un año. Este “sobreconsumo” se hace precisamente a costa de de los recursos naturales del planeta, pero es una situación insostenible porque llegará un momento en que, simplemente, no queden recursos de los que echar mano para seguir con esa producción. Guiándose por la medida de la huella ecológica y también de la “biocapacidad” de cada país, la institución citada hace un cálculo del “déficit” o “superávit” ecológico de cada uno. En 2002 calculó para España una huella ecológica de 4’9, mientras que su “biocapacidad” era de 1’7. Esto arroja un déficit ecológico de 3’2. Estados Unidos, por su parte, tiene un déficit de 4’7.

(Puedes calcular tu propia huella ecológica respondiendo a un sencillo cuestionario en www.ecofoot.org. Lo más seguro es que te sorprenda el resultado.)

Otro indicador para medir el impacto “no visible” de nuestro consumo es la “mochila ecológica”, que mide en kilos la cantidad de residuos que genera la producción de un bien, desde los residuos generados en la extracción de los recursos naturales, la transformación de las materias primas, el transporte, hasta su llegada al consumidor final. Por ejemplo, un móvil de unos cuantos gramos supone una mochila ecológica de 75 kg, un ordenador pesa 1.500 kg y un anillo de oro ¡¡2.000 kg!![2].

La guía ConSuma responsabilidad”…

El objetivo de “Consuma responsabilidad” es facilitar el ejercicio de un consumo más responsable y solidario, mediante la información acerca de más de 400 entidades que operan en el marco de la economía solidaria y del respeto al medio ambiente en la Comunidad de Madrid y que ofrecen más de 100 productos y servicios de todo tipo.

La guía está estructurada en cuatro áreas con diversas secciones cada una:

1.- Información: medios de comunicación que tienen por finalidad proporcionar información sobre temas sociales y medioambientales para fomentar nuestra actitud crítica, responsable y solidaria.

2.- Financiación, inversión e intercambio: formas responsables de utilizar nuestra capacidad adquisitiva.

3.- Empresas que priorizan a las personas: entidades que fomentan el trabajo digno.

4.- Ecología: entidades que contribuyen al cuidado del medio ambiente.

Para facilitar la búsqueda, se incluyen índices por secciones, entidades y productos y servicios. Hay entidades cuyas actividades abarcan más de una sección. En este caso, la información completa de la entidad aparece en la sección a que corresponda su actividad más representativa. En el resto de las secciones que abarque, aparece el nombre y la referencia de dónde se presenta la información completa.

Las secciones incluidas son:

INFORMACIÓN

Emisoras de radio y televisión

Revistas y periódicos

Recursos web

Librerías y editoriales

Bibliotecas y videotecas

Contrapublicidad.

FINANCIACIÓN, INVERSIÓN E INTERCAMBIO

Financiación e inversión: productos bancarios, inversiones alternativas e inversiones verdes

Trueque

Bancos de tiempo

EMPRESAS QUE PRIORIZAN A LAS PERSONAS

Comercio justo y tiendas solidarias

Empresas de inserción

Centros especiales de empleo

Cooperativas

ECOLOGÍA

Producción ecológica

Tiendas de productos ecológicos

Grupos de consumo de productos ecológicos

Reciclaje y reutilización

Energías limpias y bioconstrucción

Restaurantes de productos ecológicos

Los criterios básicos para incluir a las entidades son que el objetivo de éstas se corresponda con alguna de las secciones y que cumplan, al menos, uno de los principios de la Carta Solidaria de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS). Consideramos que cuantos más de estos principios cumpla una entidad, más responsable y solidario será el consumo que se haga a través de ella.

REAS propone una Carta Solidaria con seis principios a la que pueden adscribirse empresas y entidades que estén comprometidas a “crear unas estructuras económicas solidarias no excluyentes, no especulativas, donde la persona y el entorno sean el eje, el fin y no el medio para conseguir unas condiciones dignas para todas las personas.” (nota al pie de página 3: www.reasnet.com/fintroduccion.htm).

Los seis principios de la Carta Solidaria de REAS son:

1. Equidad - igualdad

Satisfacer de manera equilibrada los intereses respectivos de todas las personas implicadas en las actividades de la empresa o de la organización.

2. Empleo

Creación de empleo estable y acceso a éste a personas desfavorecidas o poco cualificadas.

Condiciones de trabajo dignas y una remuneración justa a cada miembro del personal, que estimule su desarrollo personal y su toma de responsabilidades.

3. Medio ambiente

Acciones, productos y métodos de producción no perjudiciales para el medio ambiente, sea a corto o a largo plazo.

4. Cooperación

Favorecer la cooperación, en lugar de la competitividad, dentro y fuera de la organización.

5. Sin carácter lucrativo

Su fin es la promoción humana y social, no la obtención de beneficios.

Destino de los posibles beneficios: no para provecho particular, sino para la sociedad, mediante el apoyo a proyectos sociales, a nuevas iniciativas solidarias o a programas de cooperación al desarrollo, entre otros.

6. Compromiso con el entorno

Cooperación con otras organizaciones que afronte diversos problemas del territorio.

Implicación en redes locales o de otros ámbitos.

Además de estos criterios básicos de inclusión, dado que cada actividad presenta sus particularidades, se estimó necesario establecer criterios específicos adicionales para algunas secciones, los cuales se detallan en la introducción a cada una de ellas.

En cualquier caso, ninguno de los diferentes criterios de inclusión se refiere a un determinado nivel de calidad de los productos y servicios ofertados, por lo que dicha cuestión queda fuera del ámbito de esta guía. Ello puede adquirir especial relevancia en el caso de la financiación e inversión, tal y como se advierte en la introducción correspondiente.

Para la selección de las entidades, se contactó en primer lugar con aquellas que, según el conocimiento previo que se tenía sobre ellas, eran candidatas a aparecer en esta guía. A las que fue posible, se les envió un cuestionario para obtener información acerca del cumplimiento de los criterios de inclusión, por lo que, además de solicitar los datos generales de la entidad, se incluían los seis principios de la Carta Solidaria de REAS, con algunos indicadores orientativos y abiertos a que cada entidad ofreciese la información que desease.

Las entidades que respondieron el cuestionario pero no cumplían los criterios de inclusión quedaron fuera de la guía. Por el contrario, otras entidades que no respondieron al cuestionario, sí aparecen en la guía, porque consideramos que sí cumplen los requisitos. En este caso aparecen únicamente los datos generales. A estas entidades hemos procurado notificarles su inclusión a tiempo para que, en caso de no querer aparecer, lo pudiesen manifestar.

Dentro de cada una de las secciones aparecen primero las entidades que respondieron el cuestionario, seguidas de las que no lo hicieron. Esperamos que éstas se animen para próximas ediciones.

Si eres una persona ya iniciada en la materia, esta guía te será de gran utilidad para encontrar información completa de las entidades que ya conoces y descubrir muchas nuevas. Si no lo eres, es la herramienta ideal para comenzar tu andadura de forma amena y práctica ya que contiene información acerca de lo que es el consumo responsable, referencias, bibliografía y páginas web de interés. En definitiva, un instrumento para que tod@s podamos actuar “ConSuma Responsabilidad”.

y sus autor@s

El colectivo ConSuma Responsabilidad está constituido por el grupo de trabajo que se ha ido formando para hacer realidad esta guía. Es la unión de diversas personas y colectivos que, partiendo del reconocimiento del poder que nos confiere nuestro consumo para intervenir en la sociedad, aportan su trabajo de forma desinteresada con el objetivo de crear conciencia crítica y cambiar comportamientos mediante la difusión de alternativas de consumo que tienden hacia la sostenibilidad.

Se conforma en todo momento como un colectivo interactivo y abierto a todo tipo de colaboraciones, ya sean puntuales o continuadas en el tiempo. Ha recibido multitud de aportaciones de entidades y amistades. Cabe destacar la del “equipo técnico”: diversas personas que aportan su experiencia profesional para que esta iniciativa sea una realidad.

El colectivo pretende seguir con esta filosofía de apertura que hace posible este proyecto y supone un enriquecimiento constante. Las colaboraciones diversas para poder mejorar y actualizar la guía ConSuma Responsabilidad serán muy bien recibidas, tanto las de las entidades que quieran participar incorporando sus datos, como las de quienes quieran aportar su trabajo, información, sugerencias, ideas…

Un instrumento fundamental para avanzar en esta tarea es www.consumaresponsabilidad.com. Esta página web no sólo tiene por objetivo la difusión de las variadas iniciativas de consumo responsable y solidario, sino que es vehículo de participación al incorporar herramientas que permiten la interacción. Así será posible actualizar los datos frecuentemente y compartir información sobre consumo responsable y solidario.

Esta guía se ha realizado apoyándose en una licencia creative commons. Este tipo de licencias, entre otras basadas en el copyleft, están posibilitando la libre circulación del conocimiento al permitir su libre copia, modificación, uso y distribución.

El colectivo ConSuma Responsabilidad ha renunciado a los derechos económicos de autoría que supondría la venta del libro. Con los 12€ de p.v.p. se sufragan los gastos de edición y distribución y el mantenimiento de www.consumaresponsabilidad.com.

 
 

[1] Association of Cities and Regions for Recycling, La Tierra, instrucciones de uso, p. 4. Este documento se puede descargar gratuitamente en: www.acrr.org/resourcities/download/the-earth-a-users-guide/11093_acrr_brochure_es.pdf.

[2] Association of Cities and Regions for Recycling, La Tierra, instrucciones de uso, p. 4.



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