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Durante los dos primeros años de vida, cada niño utiliza una media de 1.600 – 2.000 pañales, que además de suponer una importante carga para la economía familiar, producen más de doscientos kilos de residuos anuales.
El plástico genera un notable impacto medioambiental, ya que tarda entre 200 y 500 años en degradarse. El otro componente fundamental de los pañales es la celulosa, en cuyo proceso de fabricación y blanqueado se utilizan sustancias químicas tóxicas y agentes blanqueantes muy agresivos, como el cloro. Por otra parte, la fabricación de la celulosa también genera subproductos contaminantes que van a parar al medioambiente.
Esta realidad y la necesidad de encontrar alternativas más ecológicas ha dado lugar a la creación de productos alternativos, que aúnan la comodidad del pañal convencional con el respeto al medio ambiente. Son pañales de moderno diseño y fáciles de usar, con cierre ajustable a la cintura y elástico en las piernas para evitar fugas. Son impermeables, lavables 100% si se usa con absorbentes lavables, o parcialmente desechables si se usa con compresas biodegradables. Estas últimas pueden incluso utilizarse para compostaje, al estar fabricadas sin plásticos, mediante procesos no nocivos para el ambiente y biodegradables en un plazo de entre 50 y 150 días. La posibilidad de insertar un absorbente extra para la noche los hace muy prácticos y versátiles.
Los pañales ecológicos ahorran gran cantidad de residuos por bebé y disminuyen la presión sobre los bosques al reducir el consumo de celulosa. Los tejidos utilizados suelen ser además de cultivo biológico. Para la economía familiar también representan una gran ventaja, al ahorrar un 70% del presupuesto en pañales, y ser reutilizables por otros niños
Otro aspecto a tener en cuenta es la ventaja que para la salud del bebé representan estos pañales, ya que los productos utilizados en su proceso de fabricación están pensados para no dañar su delicada piel. En los pañales convencionales, los productos utilizados para garantizar la absorción pueden causar una excesiva sequedad de la piel, e incluso provocar heridas en caso de excesiva sensibilidad.
La misma tecnología se utiliza para fabricar compresas para la higiene femenina, impermeables y lavables. Alternativas a los tampones convencionales son la copa menstrual o los tampones naturales a base de esponja marina natural, libres de dioxinas y de rayón.
María José Suarez
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